
Navegando con kayak entre icebergs
Miércoles, 17 de julio de 2024
La primera jornada en Groenlandia va a ser para todo el grupo de este viaje con Tierras Polares inolvidable. Aparte de la mañana soleada con la que nos despertamos, disfrutando de unas vistas increíblemente iluminadas por la luz del sol, vamos a vivir una experiencia que recordaremos toda la vida. Comenzaremos con un suave trekking hasta la orilla del fiordo Sermilik, llegando hasta Tasiusaq. Allí vamos a quedar boquiabiertos navegando con kayak entre icebergs. Sin duda alguna una experiencia única. He hecho kayak en alguna ocasión más, recuerdo cuando estaba haciendo la Senda Pirenaica, en los Pirineos catalanes. Aquel día disfruté en el embalse de la Torrassa, que encierra las aguas de la Noguera Pallaresa. Pero nada que ver con lo que hemos hecho en esta jornada. Una jornada que comenzó con un pequeño trekking de casi siete kilómetros. Algo suave para calentar un poco las piernas.

Salimos del Leif Eriksson Hostel, nuestro alojamiento de estas dos primeras noches en tierras groenlandesas. Base de Tierras Polares, la agencia con la que he contratado este viaje. Y estrechamente ligada al conocido explorador ártico Ramón Larramendi. En apenas unos minutos dejamos atrás la estatua del personaje que da nombre al albergue, hijo de Erik el Rojo, fundador del primer asentamiento vikingo en Groenlandia por estos lares. La pista que seguimos es bastante cómoda, de tierra y piedras, endurecida por el paso de los vehículos todoterreno. Desde ella tenemos unas vistas espectaculares a nuestra espalda, el fiordo Tunulliarfik (o también conocido como Eriksfjord), con unas nubes bajas que adornan el paisaje.



Un paseo antes de navegar con kayak entre icebergs
El pequeño paseo de apenas siete kilómetros que hacemos desde Qassiarsuk resulta muy entretenido. Vengo charlando con mis compañeros de viaje todo el rato. Aprovecho para practicar un poco de francés con Pauline, de Burdeos. También charlo con Mimi (Miguel), el ayudante de Antonio (nuestro guía) sobre el uso del dron por esta zona. Hacia donde vamos no hay problema y encima me ha dicho que él también ha traído el suyo. El paisaje de tundra que observamos me recuerda en cierto modo al de las turberas de Tierra del Fuego que pude contemplar en la Patagonia argentina. No dejan de ser ambos paisajes polares. El contraste esta mañana del verde, con el azul y el blanco es impresionante. La naturaleza no deja de sorprendernos a cada paso que damos.

Poco a poco nos vamos acercando a la granja de Tasiusaq, un lugar habitado por una decena de personas que viven en notable aislamiento junto al fiordo de Sermilik. Un fiordo que casi siempre está bloqueado por el hielo de icebergs procedentes del glaciar Eqalorutsit. Ver esa maravilla ante mis ojos me deja impresionado. Y pensar que dentro de un rato vamos a estar navegando con kayak entre los icebergs que vemos a lo lejos… Estamos a mediados de julio y no se ve nieve en cotas inferiores. Hay que mirar muy lejos y muy arriba para ver algunos neveros en lo alto de las montañas. Se nota que este verano está haciendo más calor. De hecho nos sobra mucha de la ropa que llevamos. Sin apenas darnos cuenta ya estamos en la granja. La grata conversación y el bucólico paisaje han hecho que el tiempo haya pasado volando.

Comienza la excursión en kayak
Nada más llegar Antonio nos indica que ahora vendrá nuestro guía en esta excusión, Maño (de Zaragoza). Para decirnos lo que tenemos que hacer y darnos a cada uno el equipamiento correspondiente. Mientras tanto, vamos al baño y nos tomamos algo en el albergue. Este alojamiento es la tercera casa que verás al llegar a Tasiusaq y es fácil de identificar gracias a su pintura azul y blanca. Tiene cinco habitaciones y cuenta con una gran cocina y salón. Hay baños y aseos compartidos. El albergue es una base ideal para practicar senderismo y kayak entre los icebergs. Sin duda alguna tiene que ser también un mirador excepcional para presenciar las auroras boreales a partir de finales de agosto. Existe la posibilidad de reservarlo por tu cuenta, pero tengo que decir que realizar un viaje por Groenlandia de manera individual es muy complicado. Siempre es preferible hacerlo con alguna agencia.

Pues llega Maño y comenzamos a «vestirnos» para navegar en kayak. Si ya eran importantes el protector solar y el protector labial para el trekking, ahora a la hora de navegar se hacen indispensables. Y más con el día que está haciendo, así como las gafas de sol y la gorra. A esto le añadimos unos pantalones impermeables, con sus botas correspondientes. Una chaqueta para no pasar frío y, por supuesto, el chaleco salvavidas. Y, por último, el cubrebañeras. Un accesorio que lleva el kayakista y que se encaja perfectamente en la abertura (bañera) del kayak para que no entre ni una gota de agua. Así dispuestos nos vamos mis amigos y yo hacia la orilla del fiordo, para comenzar la navegación con kayak entre icebergs.

Navegando entre témpanos de hielo e icebergs
Hemos tenido la gran suerte de disponer de una mañana con un tiempo ideal para este tipo de actividades. El cielo completamente despejado y nada de viento. Por lo que remar por estas aguas va a ser una auténtica maravilla. Antes de salir nuestro guía nos da unas cuantas indicaciones de la manera en la que tenemos que remar y nos colocan por parejas. De nuevo vuelvo a unirme a Pablo, mi amigo holandés afincado en Marbella, pero residente en Panamá. Cogemos nuestra pala y nos ponemos nuestro kayak. Digo lo de ponerse porque tal y como dicen los inuit «uno no debe subirse a un kayak sino ponérselo«. Pablo va delante y yo detrás. Enseguida estamos navegando con el kayak entre los icebergs y la sensación es brutal. El sonido del remo en el agua y una suave brisa que nos acaricia el rostro.



«Parece que la piragua se ha hecho hombre o el hombre se ha hecho piragua, y si los antiguos hubieran visto seres como esos, mitad personas, mitad barcos, los habrían clasificado como raza aparte, con mayor razón que a los centauros». Esta cita de Adolfo Labrure, escritor sobre temas polares, define bien lo que fue y lo que es el kayak para el pueblo inuit. Una embarcación ideal para moverse por estas aguas. Se desconoce el origen exacto del kayak, pero se sabe que fueron algunos de los antepasados de los actuales inuit los primeros en usarlo. Según los expertos es la embarcación más antigua que se utiliza en la actualidad ya que se calcula que tiene más de 4.500 años.



Una experiencia inolvidable
Aguas tranquilas, sin nada de viento. No hay peligro alguno de volcar. Por lo que en ningún caso sería necesario realizar un esquimotaje. ¿Qué es un esquimotaje? Pues es una maniobra mediante la que se recupera la posición normal en el kayak, en caso de vuelco completo. Principalmente se hace con la pala, aunque hay formas alternativas. Esta técnica nace desde el principio con el origen del pueblo inuit. Su razón de ser es que con el esquimotaje se resuelve de forma muy rápida una de las situaciones más peligrosas a bordo de un kayak: el vuelco. Afortunadamente en nuestro caso es casi imposible que tengamos la necesidad de realizar esta maniobra. Pero bueno ha sido que nos lo explicara nuestro guía. Vamos avanzando por el agua, casi deslizándonos. No hace nada de frío a pesar de ir rozando estas moles de hielo que nos rodean por todos lados.


La sensación de ir navegando con kayak entre icebergs es maravillosa. Una auténtica comunión con la naturaleza, al estilo de los pobladores de estos lugares desde hace cuatro milenios. Gracias al pueblo inuit, el kayak representa una embarcación perfectamente adaptada al medio y a las condiciones que le rodean. En cualquier otro tipo de embarcación esta excursión no hubiera sido lo mismo. El sonido de los remos al tocar el agua, el sonido de ese agua al chocar con la base de los bloques de hielo y el crujir de los icebergs más grandes, han hecho que navegando con kayak entre icebergs sea una vivencia inolvidable. Quizás la más intensa que haya experimentado en toda mi vida.









2 Comments
Laia
Fue un viajazo, en todos los sentidos!
Carlos Marín
Fue todo un espectáculo, así es. Y lo pasamos muy bien toda la pandilla. Un beso muy grande princesa Laia.