
Indlandsis, el casquete polar groenlandés
Viernes, 19 de julio de 2024
Groenlandia está situada en el continente americano entre el océano Atlántico y el océano Glacial Ártico. Frente a las costas canadienses (Nunavut) por un lado y el noroeste de Europa por el otro. Kalaallit Nunaat (Groenlandia en groenlandés) es la isla más grande del mundo, si exceptuamos la isla-continente de Australia. Tiene una extensión total de 2.415.100 km² y una superficie libre de hielo de 410.449 km². El inlandis, indlandsis o casquete glaciar, tiene un espesor máximo de 3.500 metros. Poco más del 83% del territorio groenlandés (2.004.651 km²) es una masa helada, y tras el continente Antártico, supone la segunda mayor reserva de hielo del planeta. Esta mañana, desde el banco-mirador que tenemos en nuestro campamento de Qaleraliq, contemplo maravillado el inicio de esa masa helada tan gigantesca. Unas vistas del Indlandsis sobrecogedoras que nos vuelven a recordar lo infinitamente pequeños que somos en este planeta tan maravilloso.

Groenlandia tiene 44.087 kilómetros de litoral marítimo y sus costas rocosas están bordeadas por numerosas islas y nutridas por multitud de fiordos que se adentran hacia el interior de la isla. Asimismo, la tierra de los groenlandeses se caracteriza por ser una región con gran cantidad de glaciares, montañas dentadas y nunataat (plural de nunatak o nunataq, islas de tierra en un mar de hielo). Todo ello dibuja un paisaje caótico, salvaje e indómito. El clima es ártico y muy variable debido a la enorme extensión de territorio. En algunos valles protegidos del sur el tiempo es más benigno. Por este motivo en las áreas más meridionales, como en la que nos encontramos, podemos disfrutar de estos días tan soleados y con excelentes temperaturas. Ideales para comenzar la jornada con un trekking en el que mis amigos de Groenlandia y yo disfrutaremos de unas vistas espectaculares del Indlandsis.

En busca de las vistas del Indlandsis
El día a día en el campamento se lleva muy bien, sobre todo si tenemos el tiempo del que estamos disfrutando estas jornadas. Es verdad que se echa de menos una buena ducha de agua caliente, pero nada como un buen refregón en el agua helada del arroyo que pasa muy cerca de las tiendas domo. En cuanto a la electricidad, prácticamente no nos hace falta. Con las baterías que tenemos para cargar los móviles y demás dispositivos, hay más que suficiente. Quizás de lo que más nos acordamos, por lo menos yo, es de un baño cómodo en el que poder sentarte para hacer tus necesidades. Pero esto es así. Vivir la aventura es lo que tiene. A cambio, poder sentir la naturaleza tan de cerca es algo único. Vivir en un lugar tan alejado de la civilización, tan salvaje e inhóspito, es una experiencia que jamás olvidaremos.

Comenzamos la caminata al oeste del campamento Fletanes, eso es lo que significa Qaleraliq en groenlandés. Nos encontramos con un pequeño arroyo que vierte sus aguas al fiordo que tenemos delante todos los días. El contraste en el terreno por el que vamos a caminar llama la atención en la jornada de hoy. Lo primero que vemos son unas muestras de algodón ártico (Callitrix Eriophorum), una planta perenne ártica de la familia de las ciperáceas. Es una de las plantas con flores más extendidas en el hemisferio norte y las regiones de la tundra. Sobre cada tallo crece una sola fruta redonda, blanca y lanuda. Las semillas están cubiertas por esta masa algodonosa y suelen dispersarse cuando el viento se las lleva. Es alimento del caribú y sus crías. Los inuit usaban las cabezas de las semillas como mechas en sus lámparas de aceite de foca.


Distintos tipos de paisaje
Seguimos caminando y cambio radical en el paisaje. Transitamos ahora por un tramo con ligera pendiente en el que el desgaste del terreno es muy evidente. Sin duda pasamos por un lugar que ha sufrido le erosión de un glaciar. Los glaciares, uno de los paisajes más increíbles que podemos encontrar en latitudes medias y altas de todo el planeta, son también los culpables de un tipo de erosión del terreno: la erosión glaciar. Durante el avance del glaciar, este va modelando el terreno y desplazando todo tipo de rocas que encuentra a su paso. A su vez, las rocas que ya se encuentran inmersas en el fondo del glaciar actúan como partículas abrasivas, es decir, actúan lijando y puliendo la superficie del terreno sobre el que se desplaza. Este proceso de abrasión puede darse mediante la acción de arrancar, desgastar o pulir el terreno por rozamiento o fricción.

Y ahora le toca el turno a la tundra. La tundra de Groenlandia se encuentra en el extremo norte del planeta, en el Círculo Polar Ártico. Se extiende por toda la isla de Groenlandia y está situada en una latitud que oscila entre los 60º y los 75º norte. Dejamos atrás el singular valle de arena de aspecto desértico y con un sorprendente contraste llegamos a una zona verde y frondosa. Estamos muy cerca del lago Tasersuatsiaq, un imponente lago, de los más grandes del sur de Groenlandia. Por estos lares es muy habitual ver al caribú, pero hoy no tenemos suerte. Cuando caen las primeras nieves del año, el caribú gira hacia el sur y completa una migración que los lleva a viajar más de 2.500 kilómetros al año. Pasan el invierno en climas más protegidos y sobreviven alimentándose de líquenes. Nos quedamos con las ganar de verlos.

El Indlandsis a la vista
Dejamos atrás el lago Tasersuatsiaq y ascendemos poco a poco por una ladera de pronunciada pendiente. Girando nuestra mirada a la derecha vamos viendo la gran mole manchada del Indlandsis. Es sencillamente impresionante. Como ya he comentado al inicio de este post, el Indlandsis de Groenlandia, también conocido como la capa de hielo de Groenlandia, es una vasta extensión de hielo que cubre aproximadamente el 80% de la superficie de esta isla. Con un área aproximada de dos millones de kilómetros cuadrados, es la segunda capa de hielo más grande del mundo, solo superada por la Antártida. Esta masa de hielo juega un papel crucial en el clima mundial y es un indicador sensible del cambio climático. Poco a poco vamos ascendiendo, ya hace calor.



Llegamos a la cota de los 400 metros, un privilegiado mirador del Indlandsis. Desde allí arriba se puede ver el hielo infinito por el que se puede llegar a la costa norte de la isla. El Indlandsis es fundamental para el clima global debido a su capacidad de almacenar enormes cantidades de agua dulce. Dicen que si toda la capa de hielo de Groenlandia llegara a retirarse, se estima que el nivel del mar aumentaría en unos 7 metros, lo que tendría unas terribles consecuencias para todo el planeta. Una gran cantidad de hielo. Y lo tenemos frente a nosotros. Bueno, si nos fijamos en la foto de abajo, lo tenemos a nuestra espalda. Menudas vistas.



Regreso al campamento de Qaleraliq
Menudo viaje el de Tierras Polares. Se llama Lo mejor de Groenlandia y verdaderamente es así. Después de disfrutar de un paisaje que permanecerá en nuestras retinas de por vida. Y después de reponer fuerzas con el picnic que Antonio y Mimi nos han preparado, iniciamos el descenso hasta nuestro campamento. Es hora de regresar. No estamos muy cansados, la ruta no ha sido muy larga y el desnivel acumulado no ha pasado de los quinientos metros. Entre charlas y risas seguimos el sendero a través de este terreno de montaña y tundra. Desafortunadamente no hemos podido ver de cerca a ningún caribú, en la bajada, y muy lejos, pudimos ver a una pareja durante unos segundos. Y evidencias de su presencia en la zona por unas huellas en la arena. Los caribúes tienen grandes pezuñas que son herramientas muy útiles para la vida en las duras tierras del norte.

Hace calor y estamos deseando llegar a la orilla del fiordo para refrescarnos. No es de extrañar que los caribúes no hayan aparecido por la zona, seguro que se han desplazado hacia zonas del interior menos cálidas. La pareja que hemos visto estaría algo despistada por estas temperaturas tan altas para el lugar del planeta en el que nos encontramos. Vamos finalizando la ruta y las vistas del frío hielo del iceberg que llevamos viendo estos días desde el campamento nos refresca. Ya vamos fantaseando y apostando por ver quién es la primera persona del grupo que se baña en el fiordo. La verdad que hace mucho calor y después de la caminata apetece un montón. Hecho un último vistazo al Indlandsis y terminamos de avanzar unas decenas de metros hasta la playa. El chapuzón era inevitable, por eso me traje el bañador a Groenlandia.











2 Comments
Celia Temprado Navarro
Acabo de leerlo de nuevo. Qué recuerdos y qué precioso 🩵❄️
Carlos Marín
Una auténtica maravilla Celia, quedará imborrable en nuestra memoria. Un beso muy grande.