
Igaliku, el pueblo más bello de Groenlandia
Lunes, 29 de julio de 2024
En la tarde de ayer, camino de Igaliku, llegamos a Qaqortoq, capital del sur de Groenlandia, con casi tres mil habitantes y fundada en 1775. El comercio de pieles, así como la grasa y la carne de ballena, fueron la fuente de ingreso principal de esta localidad. Desembarcamos de nuestra zodiac y nos dirigimos a nuestro alojamiento, otro albergue de Tierras Polares. Donde comparto habitación con mi amigo Rodolfo. Que a estas alturas de la aventura, y habida cuenta que vive en Madrid, sin duda alguna nuestra amistad perdurará en el tiempo. Tenemos el resto de la tarde libre para pasear por la ciudad, vamos a cenar a un restaurante y lo pasamos de miedo en un bar de copas. Cantamos varias canciones en el karaoke y se unen a nosotros un grupito de jóvenes groenlandesas. Al final nos juntamos con ellas a cantar algunas canciones en groenlandés. Noche inolvidable.




El lunes amanece nublado en Qaqortoq. Desayunamos tranquilamente y recogemos de nuevo todas nuestras cosas porque hoy regresamos a nuestro punto de partida, donde todo comenzó. Pero antes damos un pequeño paseo por esta ciudad y vamos a la tienda de souvenirs. Luego ya a nuestra zodiac y dejamos atrás esta localidad. Navegamos hasta un pequeño embarcadero por el fiordo Tunulliarfik, divisando icebergs por todos lados. Poco a poco se van yendo las nubes para dejar un día despejado, azul y blanco. Comemos en una caseta al lado del embarcadero de Itilleq, con hermosos icebergs enfrente nuestro y llevamos a cabo una suave marcha por el sendero de los Reyes, siguiendo la huella de los todoterrenos. Llegamos hasta un collado desde el que se ve el hermoso pueblo de Igaliku, un asentamiento inuit de unos 40 habitantes con fama de ser la población más bella de Groenlandia.



Llegamos a la bella Igaliku
Bajamos hasta el pueblo, visitando las ruinas vikingas de Gardar. Un lugar que en 2017 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las grandes granjas como Gardar eran centros de ley, comercio y vida religiosa y supervisaban varias granjas arrendatarias más pequeñas en los fiordos circundantes. A partir del año 1124 este lugar se convirtió en la capital religiosa de la Groenlandia vikinga, puesto que uno de los grandes propietarios de la zona, Einar Sokkason, convenció al rey de Noruega para que nombrase al primer obispo de Groenlandia en Gardar. La historia reciente de Igaliku se remonta a 1782, cuando Anders Olsen y su mujer groenlandesa Tuperna se establecieron como granjeros.



Terminamos la visita y regresamos al embarcadero de Itilleq para tomar de nuevo la zodiac con destino a Qassiarsuk. De camino, nos adentramos en el fiordo de Qooroq, donde se encuentra uno de los frentes glaciares más activos del sur de Groenlandia, navegando sin pausa entre los témpanos de hielo hasta que es imposible continuar. Allí, Antonio y Mimi, ante la sorpresa de todos, se acercan a un témpano con un piolet y cogen un trocito de hielo. Sacan una botella de licor, unos vasos, parten el hielo y nos preparan un sorbito para celebrar el final de nuestro viaje. ¡Qué momentazo! Reanudamos la marcha y en pocos minutos llegamos a Narsarsuaq, donde empezó nuestro viaje. No vamos a Qassiarsuk, se ha estropeado el agua caliente en el albergue y además pronostican fuertes vientos para mañana. Por lo que era más cómodo para nosotros quedarnos en el hotel de Narsarsuaq.




Últimas horas en Groenlandia
Nuestro viaje finaliza. Hemos tenido suerte viniendo al hotel, que está fenomenal y tiene unas habitaciones de primera. Esta noche disfrutamos de una cena tradicional inuit, en la que degustamos carne de ballena, de foca y de caribú. Terminamos muy cansados y con ganas de pillar unas camas bien cómodas. Mañana también va a ser un día largo. Tendremos algo de tiempo por la mañana para dar una vuelta por la zona. Y observar por última vez este escenario de vida libre y dura. En el que podía pensarse que la naturaleza nos ignora, que desdeña incluso el dolor que le causamos, que es inhumana por más que intentemos modelarla a nuestro antojo. Y que hagamos lo que hagamos, tanto herirla como protegerla, le resulta indiferente, porque acabará con nosotros tarde o temprano. Es un dios tenaz, exento de piedad y sin cerebro. En palabras de Javier Reverte.

Tenemos el aeropuerto al lado del hotel. Con nuestro equipaje preparado nos dirigimos hacia allí para facturarlo y esperar la salida de nuestro vuelo con destino a Copenhague. Y tomar desde allí otro avión de regreso a España. En estos momentos es cuando me invade esa reconocible y extraña pena que siempre me abraza al final de cada viaje. Todavía no sé bien qué me causa mayor melancolía: si despedirme de mis chicas cuando emprendo un largo periplo en solitario o que el viaje termine. Vuelven a mi memoria unas palabras de don Quijote tantas veces repetidas: ¿Por ventura es asunto vano o es tiempo mal gastado el que se gasta en andar por el mundo, no buscando los regalos de él, sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad? Adiós y hasta la próxima. Os espero en diariodeandar y en mi canal de Youtube.









