Sentado en el banco
Groenlandia

Camino a Qaleraliq

Después de un paseo maravilloso por las inmediaciones de Narsarsuaq para disfrutar de unas impresionantes vistas del glaciar Kiattut por el valle de las Mil Flores, subimos a nuestra embarcación para trasladarnos a otro destino. Llevamos la zodiac a tope con todo nuestro equipaje. Aunque hemos dejado algunas cosas que no nos hacen falta en el albergue de Qassiarsuk. Allí estarán hasta que terminemos nuestro viaje por el sur de Groenlandia. De nuevo hacemos una incursión en el fiordo de Erik, también llamado Tunulliarfik Fjord. La tarde se ha estropeado un poquito y parece que nos va a llover durante el trayecto hasta el campamento al que nos dirigimos. De momento no podemos quejarnos por el tiempo que nos está haciendo. Llevamos pocos días y todavía no ha caído ni una sola gota. No sería extraño que tarde o temprano veamos llover, aunque espero que no sea camino a Qaleraliq.

Camino a Qaleraliq

En las heladas latitudes del Ártico, Groenlandia ofrece uno de los paisajes más impresionantes y remotos del planeta. Al sur de esta enorme isla, los fiordos serpentean entre montañas cubiertas de hielo y se abren paso hacia el océano, creando un escenario que parece sacado de un sueño. Los icebergs flotantes, desprendidos de glaciares que han existido durante milenios, navegan a la deriva en estas aguas. Para aquellos aventureros dispuestos a desafiar los confines del frío extremo, navegar por los fiordos del sur de Groenlandia es una experiencia única. La belleza natural del entorno y la sensación de estar en un lugar prácticamente intacto, hacen de estas horas un momento especial. Estos fiordos son el resultado de millones de años de erosión glaciar, formados por el lento pero imparable avance del hielo a través de las montañas. Una región donde las tierras emergen entre las aguas heladas.

La experiencia de navegar por los fiordos camino a Qaleraliq

Navegar por este fiordo de Erik es, en muchos sentidos, un viaje hacia lo sublime. Las montañas nevadas se levantan abruptamente desde la costa, creando un escenario impresionante, donde el cielo y el mar parecen fusionarse. A medida que la zodiac se desliza entre las aguas, mis amigos y yo somos testigos de un paisaje que cambia constantemente: a veces las aguas reflejan un azul profundo y sereno, mientras que en otras ocasiones el frío las transforma en una neblina que se cierra sobre la superficie. Cuando alguna vez paramos y el motor de la zodiac deja de hacer ruido, el silencio domina el ambiente, roto solo por el crujido lejano de los icebergs desmoronándose. Estos inmensos bloques de hielo parecen suspendidos en el tiempo, moviéndose lentamente como si estuvieran bailando en un delicado equilibrio con la naturaleza que los rodea.

Camino a Qaleraliq

Camino a Qaleraliq

Los icebergs que navegan a la deriva en los fiordos del sur de Groenlandia son verdaderos gigantes de hielo. Su tamaño y forma varían diariamente. Desde témpanos del tamaño de una pequeña casa hasta formaciones que pueden alcanzar más de 50 metros sobre el nivel del mar. Se sabe que la mayor parte del iceberg está sumergido, con solo una fracción visible en la superficie. A medida que los glaciares se desplazan lentamente hacia el océano, grandes bloques de hielo se desprenden, creando estos monumentos naturales que flotan hacia el mar abierto. Algunos de ellos brillan en tonos de azul profundo debido a la compactación extrema del hielo, mientras que otros muestran un blanco radiante que contrasta con las aguas oscuras del fiordo. Camino a Qaleraliq vamos disfrutando de estas imágenes tan maravillosas.

Pasamos por Narsaq camino a Qaleraliq

Llevamos ya la mitad del trayecto y en un giro a la derecha en el fiordo vemos una población. Es Narsaq, que se encuentra entre el fiordo Tunulliarfik y los fiordos Sermilik, más cerca del mar abierto que Narsarsuaq. Se cree que ha habido pobladores en el área durante miles de años, pero no continuamente. Por aquí anduvo Erik el Rojo antes de trasladarse a Brattahlíð (hoy Qassiarsuk). En Narsaq se encuentra la finca Landnám, una de las ruinas nórdicas más antiguas de la zona. El nombre Narsaq es el término en groenlandés para denominar a la «llanura», refiriéndose a la hermosa llanura en que se asienta el pueblo. Debido al mal tiempo de esta tarde y a que llevamos algo de retraso, visitaremos esta localidad a la vuelta de nuestra estancia en el campamento. Ahora seguimos camino a Qaleraliq. Nos ajustamos las gafas y las capuchas de los abrigos.

La navegación por el fiordo es una experiencia inolvidable. Una aventura que nos permite sumergirnos en uno de los paisajes más inexplorados y majestuosos del planeta. Sin embargo, también es un viaje que invita a la reflexión. Los imponentes icebergs que flotan a la deriva son no solo testimonios de la inmensidad del Ártico, sino también símbolos de la fragilidad de nuestro mundo natural. Frente al avance del cambio climático, preservar la belleza y el equilibrio de esta región se convierte en un desafío que la humanidad no puede ignorar. Esta visita a Groenlandia en los meses de verano te da la oportunidad de advertir el problema del calentamiento global. Evidencias que para un profano en la materia se aprecian a simple vista. A pesar del negacionismo de algunos. Pero bueno, eso es un debate que considero no ha lugar en estos momentos. Ahora, a seguir disfrutando.

Llegamos al campamento de Qaleraliq

Poco a poco vamos acercándonos a nuestro destino. Ya vemos a lo lejos el frente de los glaciares que vamos a tener delante durante tres días. Unas vistas apabullantes. La zodiac va aminorando su marcha y la sensación en estos momentos es brutal. En los confines del mundo, muy lejos de cualquier atisbo de civilización, el cansancio no nos afecta. Nos acercamos a la orilla del fiordo. Muy cerca de ella vemos algunos témpanos de hielo de menor tamaño, aunque con la misma belleza que los más grandes. Es la hora del desembarco. Nos disponemos a pasar tres días en uno de los lugares más inhóspitos y remotos de nuestro planeta. Y lo hacemos con la ilusión de unos niños que reciben un bonito regalo.

Camino a Qaleraliq

Camino a Qaleraliq

Camino a Qaleraliq

El campamento de Qaleraliq es un campamento semipermanente, utilizado principalmente durante los meses de verano por expediciones y turistas. Se caracteriza por sus tiendas de campaña simples pero funcionales, que están preparadas para soportar las inclemencias del tiempo. Los alojamientos ofrecen una experiencia básica, sin lujos, centrada en el contacto con el entorno natural. Sin embargo, lo que falta en comodidades se compensa con la experiencia única de estar a pocos kilómetros de uno de los glaciares más espectaculares de Groenlandia. Precisamente desde este lugar comenzó en mayo la Expedición SOS Arctic Windsled 2024. Un recorrido de 1.500 kilómetros sobre el casquete polar de Groenlandia utilizando exclusivamente energía eólica y solar. La realizó Ramón Hernando de Larramendi, el último gran explorador polar, acompañado de un gran equipo. Pero eso, también, es otra historia.

Primera cena en el campamento de Qaleraliq


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