
Trekking por un glaciar
Sábado, 20 de julio de 2024
Increíblemente vuelve a amanecer un día radiante. Alguna nube más que ayer pero pronto desaparecen y dejan una mañana espectacular. Desayunamos, preparamos nuestra mochila y bajamos a embarcarnos en la zodiac. Nuestro destino de hoy son los glaciares que tenemos enfrente del campamento. Un espectáculo. Son los glaciares de Qaleraliq. Llegamos a la pequeña isla que hay antes del glaciar (hace pocos años un nunatak) y allí nos bajamos. También nos acompaña hoy Gabriel, un guía argentino que nos llevará esta mañana por el glaciar. Lo primero que hacemos es ponernos los crampones, el arnés y el casco. Después comenzamos el trekking por un glaciar impresionante. Un frente glaciar que hasta hace pocos años era único y que ahora está dividido en tres, debido al retroceso del hielo por motivo del calentamiento global. Desde el campamento se observa lo que vamos a ver hoy.


La primera vez que caminé con crampones por un glaciar fue en la Patagonia argentina. Ni más ni menos que por el mítico Perito Moreno. Nunca imaginé que iba a revivir esa experiencia seis años después en la otra punta del planeta: Groenlandia. Hacer un trekking por un glaciar es una de las experiencias más inolvidables y únicas que un amante de la aventura puede vivir. Este país, que alberga la segunda capa de hielo más grande del mundo después de la Antártida, ofrece un entorno dramático y deslumbrante donde el hielo y la naturaleza salvaje se fusionan en un paisaje casi inexplorado. El trekking sobre glaciares ofrece una mezcla impresionante de aventura y naturaleza prístina. Es posible caminar sobre hielos que llevan aquí decenas de miles de años, rodeado por paisajes de montañas, fiordos y formaciones de hielo escultóricas. Seguramente que esta excursión será un recuerdo imborrable.




Caminando sobre el hielo en un trekking por el glaciar
Comenzamos el trekking por el glaciar Qalelariq con muchísimo cuidado. Siempre atentos a las advertencias de nuestro guía. El terreno glaciar puede variar drásticamente. Podrás caminar por amplias mesetas de hielo sólido, atravesar grietas profundas o pasar junto a cuevas de hielo azul brillante, formadas por ríos subterráneos de agua del deshielo. Según nos contó Ramón Larramendi la otra tarde en el Leif Eriksson Hostel de Qassiarsuk, este glaciar ha retrocedido alrededor de 200 metros en un año. Así lo ha podido constatar él mismo, que lleva más de 20 años acudiendo cada verano a esta zona y ha visto cómo desaparecía gran parte del frente glaciar en tiempo récord. El promotor y creador del Trineo de Viento ha realizado varias expediciones polares, en colaboración con investigadores y científicos españoles, para el estudio del impacto climático en esta isla del Ártico. Y los resultados no pueden ser más desalentadores.


Seguimos caminando sobre una de las masas heladas más antiguas del planeta. Un paseo por el hielo que dura apenas un par de horas sobre una formación helada con millones de años de vida. Pozos, grietas, sumideros, cuevas, ríos de agua… Viendo las fotos que comparto en las redes sociales la gente me dice que todo parece un decorado. Y así es. Parece que alguien ha estado preparando este paisaje, como en las grandes producciones cinematográficas. Pero está claro que siempre la realidad supera a la ficción. Decenas y decenas de miles de años la naturaleza ha ido esculpiendo este territorio hasta dejarnos con estas vistas impresionantes. Imágenes que desgraciadamente pueden ir desapareciendo a causa del calentamiento global y su consecuente cambio climático.

Disfrutando del trekking por un glaciar
Sin duda alguna estamos sobrecogidos por esta experiencia. Estamos paseando por el inicio del Indlandsis, la capa de hielo de Groenlandia. Que cubre aproximadamente el 80% de la superficie de esta isla. Y que cada año pierde toneladas de hielo. No hacen falta costosos aparatos ni concienzudos estudios para darse cuenta de ello. El proceso se puede apreciar a simple vista en este glaciar de los Fletanes o Qaleraliq que pisamos con nuestros pies en esta inolvidable jornada. Algo que también puede constatar mi admirado Paco Nadal y que argumenta en un artículo con sus fotografías. Así muere un glaciar, el antes y el después en cinco imágenes. Este periodista y escritor experto en viajes visita Groenlandia con frecuencia. Y ha visto cómo en apenas 14 años este glaciar, uno de los más bellos y conocidos del sur de la isla, mengua hasta hacerse irreconocible cada vez que lo visita.


Más evidencias del daño en los glaciares. ¿Por qué está tan sucio el hielo? Desde hace algunos años la superficie de esta capa de hielo se está tornando cada vez más oscura. La razón de este cambio de tonalidad es que el entorno cada vez más cálido está estimulando el crecimiento de algas. Cuanto más oscuro se pone el hielo, más radiación absorbe y, por ende, se calienta y se derrite más rápido. Las algas en la capa de hielo de Groenlandia fueron observadas hace más de 100 años, pero hasta hace muy poco su potencial impacto había sido ignorado. Sólo en los últimos años se ha comenzado a explorar cómo estas plantas microscópicas pueden afectar el derretimiento en el futuro. La nieve blanca refleja el 90% de la radiación, mientras que las zonas con algas solo reflejan un 35% y las de gran concentración apenas un 1%.


Visitamos los otros frentes del glaciar
Hoy hemos vuelto a tener un día maravilloso. El cielo estaba despejado de nubes y eso ha permitido que hayamos disfrutado de un paseo fantástico. Sin duda alguna estos momentos hay que saber apreciarlos, porque muy poca gente puede disfrutar de estos paisajes en vivo y en directo. Siempre estaré agradecido de poder visitar lugares como estos. Muchas gracias también en la jornada de hoy a nuestros guías Gabriel y Antonio, que nos han explicado un montón de cosas que desconocíamos. Y, por supuesto, muchas gracias a mis queridos amigos de Groenlandia, sin los que esta aventura tan bonita no hubiera sido lo mismo. La compañía de estos chicos y estas chicas ha sido el complemento perfecto para admirar de una manera tan maravillosa este territorio. Pablo, Rodolfo, Jesús, Elisabetta, Pauline, Laia, Celia, Esme, María y su hermana Isa han hecho posible unos días fantásticos. Y los que quedan.



Una vez terminado el trekking bajamos de nuevo hasta la orilla del fiordo. Allí tomamos un pequeño picnic y nos hacemos unas fotos junto a los trozos de hielo que se desprenden a cada momento del glaciar. Es momento de subirnos de nuevo a nuestra embarcación y poner la guinda a esta jornada tan fabulosa. Desde la zodiac podemos observar la majestuosidad de las paredes heladas del glaciar. Una auténtica maravilla. Con el motor en silencio y ante esos monumentos naturales, solamente queda dejarnos mecer por el movimiento del agua y saborear lo que tenemos delante. Permanecemos en silencio. Los únicos sonidos que escuchamos son el que producen las aves, el del viento, el del agua y el de los crujidos que nos llegan del glaciar de Qaleraliq. De nuevo puedo decir que el atractivo que tienen estos paisajes helados me seducen de una manera extraordinaria.







