Noruega

Preikestolen: La Roca del Púlpito en Noruega

Viernes, 25 de agosto de 2017

Por fin llego a Stavanger, mis dos principales objetivos los he dejado para el final, para poder disfrutarlos sin prisa, con mucha calma. Sin duda alguna, una joya. Lo mejor que he visto en mi vida. Y mira que lo que llevo visto en Noruega es todo espectacular. Pero antes de comenzar quiero que situéis correctamente el lugar al que he subido esta mañana. Parece que después de Trolltunga no hay más que hacer. Pero no es así. Quedan dos rutas espectaculares. Y la que me lleva a la roca del púlpito (Preikestolen) es impresionante. Un sueño que hoy haré realidad.

Sin duda alguna, la subida al Preikestolen es la más popular, fácil y espectacular de todas las rutas de senderismo en Noruega. Amanece este día con un sol radiante, alguna nube, pero todo parece indicar que el día más esperado de todos los que depara mi estancia en este maravilloso país, va a salir luminoso a rabiar. ¡Qué bien! El interés por Preikestolen aumenta cada año: en 2017 más de 300.000 amantes de la naturaleza y el senderismo visitaron esta formación rocosa única. Si aún no lo conocéis, ahora vais a entender por qué es tan famoso este lugar.

Comienzo el ascenso

La ruta a Preikestolen tiene una duración de cuatro horas, más o menos, y una longitud de ocho kilómetros. El sendero presenta una elevación de cerca de 500 metros y algunos tramos son bastante empinados. La caminata es de dificultad media y es conveniente tener algo de experiencia en senderismo sobre terreno accidentado antes de iniciar esta ruta. Para realizar esta travesía debemos seguir un camino a través de senderos de montaña en el que nos van a aparecer varios lagos glaciares. La ruta no es complicada pero hay algunos tramos con una fuerte pendiente y rampas muy escarpadas, pero los noruegos lo tienen perfectamente preparado.

Es recomendable usar unas buenas botas de trekking. Varios tramos de la ruta a Preikestolen cruzan terreno accidentado y necesitarás calzado que te permita un buen apoyo y sujeción del pie. A veces se producen fuertes ráfagas de viento, así que usa ropa impermeable y cortavientos. En tu mochila siempre debe haber una muda de ropa adicional, incluyendo gorro, guantes y bufanda. El ascenso es duro pero si se hace con paciencia no resulta agotador. No dudes en ir parando cada cierto tiempo para disfrutar del paisaje. Los que subís desde un crucero lo tenéis más complicado, porque el barco se va. No podéis hacer tantras paradas.

Una subida impresionante

En cuanto a la roca misma, se trata de un saliente que se asoma sobre el Lysefjord, con una caída vertical de 604 metros. La meseta superior mide unos 25 m x 25 m. El saliente es medido cada verano y no presenta mayores variaciones con el paso de los años. Sin embargo, desde el punto de vista geológico, algún día el púlpito cederá y caerá al fiordo. La caída del fiordo ocurrirá, según la leyenda, cuando cinco hermanos se casen con cinco hermanas. Pero eso está muy lejos de suceder en nuestros días y los venideros. Podremos volver muchas veces y aquí continuará.

A unos pocos centímetros de distancia, el suelo bajo tus pies se termina repentinamente, convirtiéndose en una caída de más de 600 metros. El sol está en todo lo alto, sobre el Lysefjord. Es difícil estar preparado para la espectacular vista que emerge desde lo alto del Púlpito. Una atmósfera espiritual, primitiva, rodea este lugar, algo que hace pensar en cuándo y por qué ciertas creencias y supersticiones aparecieron por primera vez. La naturaleza es tan cruda, tan inmensa y abrumadora, que parece eterna. El Púlpito no es simplemente hermoso o bonito, sino más bien violento, incomprensible y vertiginoso. Divino. Y es por eso que se suele escuchar la misma expresión al llegar allí: ¡oh, dios mío!

Llegada apoteósica al púlpito

La entrada a la plataforma de Preikestolen es espectacular. Una emoción indescriptible. Me recuerda a la entrada en la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, cuando terminé mi camino de Santiago. Hay mucha gente pero siempre queda un hueco para la foto de rigor. Tengo que decir que nuestras cabezas se sitúan a escaso medio metro de una caída libre el doble de alta que la Torre Eiffel. Durante un buen rato me quedé sin aliento, pero no por el cansancio, sino por lo que estaban viendo mis ojos. Uno de los sueños viajeros de mi vida se estaba haciendo realidad. ¡Qué maravilla! Ideal para haberse traído el dron DJI Mini 2.

En frente del abismo, uno deja volar sus pensamientos, pensando en la propia naturaleza, en la vida, la muerte, la renovación, las estaciones que van y vienen. Pero incluso en ese momento algo se mantiene firme. Lugares en los que distintas generaciones pueden admirar las mismas vistas y compartir experiencias a través del tiempo. Solamente echo una cosa de menos en estos momentos, alguien con quien compartir estos minutos, para abrazarme, sonreír, disfrutar juntos. Estos lugares son para compartirlos.

Preikestolen

Preikestolen, la roca del Púlpito, se alza imponente a 604 metros sobre el fiordo Lysefjord. Se la considera uno de los miradores más espectaculares del mundo, según CNN Go y Lonely Planet. La plataforma de unos 25×25 metros adquirió su actual forma hace unos 10.000 años, durante las glaciaciones, al alcanzar los glaciares el borde del precipicio. El agua penetró entre las grietas de la montaña y se congeló, desprendiendo grandes bloques de piedra, que se vieron arrastradas por el glaciar más adelante.

Antiguamente, la meseta se conocía con el nombre de Hyvlatånnå. El precipicio ha sido siempre una parada obligada para los visitantes del Lysefjord. No fue hasta que, en 1896, el atleta Thomas Peter Randulf advirtió la presencia de Preikestolen, que la roca pasó a conocerse de esta forma e inició su camino hacia el estrellato. Randulf vio la enorme plataforma mientras navegaba el Lysefjord a bordo de un barco. Entonces, decidió conquistar la gigantesca roca.

Un espectáculo increíble desde la roca

Una vez que llegas arriba lo bonito es recorrer la zona, hay posibilidades de subir más alto y observar la roca del Púlpito en todo su esplendor desde posiciones más elevadas. Sin duda alguna es un gozo para la vista, por lo que siempre es aconsejable hacer la subida cuando las condiciones meteorológicas son favorables y, por supuesto, si está despejado de nubes, mucho mejor. Y como yo no me puedo estar quieto, pues me lancé a puntos de vista más altos. El resultado fue estupendo, unas vistas de la roca del púlpito impresionantes.

El riesgo de caída es innegable, pero si no apuras más de lo necesario, en la plataforma no hay posibilidad alguna de precipitarte por el acantilado. Siempre queda la opción de sentarse en el borde con impune osadía e innegable desprecio por tu vida. Pero la libertad de cada uno ahí está. A mí nunca se me ocurriría, a menos que me tuvieran bien sujeto con una cuerda. Algunos encuentran allí un buen rincón para escribir su inolvidable experiencia.

Al borde del abismo

Como en todos los miradores de Noruega, hay que esperar un rato para hacer tu foto. Tienes todo el tiempo del mundo. Y más si ha madrugado y no te has topado con los turistas que suben de los cruceros. Hay una hora en la que la roca está atestada de gente. En cuanto llega la hora de irse los cruceristas, es cuando mejor se está. Aunque queda gente, puedes disfrutar del espectáculo con más espacio. El de los brazos en alto, casi en la esquina, es el que escribe estas palabras.

Disfruté de lo lindo con esta ruta. Era mi primer objetivo cuando me planteé el viaje a Noruega. Aunque en este país no paras de sorprenderte a cada paso. Es un espectáculo de la naturaleza continuo. Permanecí en la zona de la roca del púlpito casi tres horas. Y hubiera estado más. Pero había que regresar. La jornada ha sido fabulosa. El tiempo ha acompañado. Ya lo sabía. La previsión del tiempo en Noruega no suele equivocarse. Y el sol hoy ha triunfado.

Cuesta mucho iniciar el descenso

Como en el día anterior, me encontré con algún español e hispano-parlantes y volví a coincidir con mis amigos Leticia y Koldo. Después bajamos caminado hacia el parking, disfrutando de la charla y todavía en la retina las espectaculares vistas desde el púlpito. Mira que no suelo repetir destinos en mis viajes, hay tanto que ver… Pero estoy completamente seguro de que volveré a subir al Preikestolen. Ahora hay que descansar y me dirijo ya al hotel donde pernoctaré estás últimas jornadas, el Verkshotellet de Jørpeland, donde 4 noches me salen por 449€ con desayuno.

Y aquí os dejo, como siempre, las imágenes de la jornada en la película que he realizado. Os va a dejar con la boca abierta. Es una ruta espectacular. Pero siempre, en la montaña, hay que tener precauciones. Noruega es un país de una belleza natural impresionante, con cascadas espectaculares, fiordos de aguas cristalinas, majestuosas montañas y grandiosos glaciares. Para mantenerte a salvo, sigue estas nueve sencillas reglas:

  • Planifica tu viaje e informa a otros sobre la ruta que has elegido.
  • Adapta la ruta prevista en función de la forma del grupo y del clima.
  • Presta atención al clima previsto y a las alertas sobre avalanchas.
  • Vete preparado para el mal tiempo, incluso en rutas cortas.
  • Lleva el equipo adecuado para poder ayudarte a ti mismo y a los demás.
  • Elige rutas seguras. Identifica zonas de riesgo o propensas a avalanchas.
  • Utiliza un mapa y una brújula. Revisa siempre dónde te encuentras.
  • No te avergüences si tienes que regresar al punto de partida.
  • Conserva tus energías y busca refugio si es necesario.

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