Argentina

Canal Beagle, ruta hacia la Antártida

24 de noviembre de 2018

El Canal Beagle es el brazo de mar en el que se mira Ushuaia. El que la separa de la isla Navarino, un poco más al sur. Realizar un pequeño crucero por él es fundamental si visitamos Ushuaia y, ya que he llegado hasta el fin del mundo, sería imperdonable perdérmelo.

Conoce el famoso Parque Nacional de Tierra del Fuego y navega por el Canal Beagle con las mejores vistas hacia la costa de la Patagonia argentina. Esta excursión es perfecta para quienes vienen de crucero y quieren aprovechar su tiempo por el sur del planeta. Pincha en la imagen para contratar la excursión.

Canal Beagle
Canal Beagle

En el muelle de la ciudad se encuentran multitud de excursiones en barco. De diferente duración dependiendo de su recorrido. Puedes contratar con cualquier empresa en el momento. En mi caso ya tenía todo el pack de Ushuaia contratado desde España con infodeUshuaia. La Isla de los Lobos, la Isla de los Pájaros, el Faro del Fin del Mundo, la pingüinera de Isla Martillo…

Una ocasión perfecta para ver bien de cerca lobos marinos de uno y dos pelos. Cormoranes y otras aves marinas, así como una enorme población de pingüinos de Magallanes. Y, si cruzas mucho los dedos y tienes mucha mucha suerte, quizá hasta te topes con alguna ballena jorobada. O alguna orca que ande de paso ¡nunca se sabe! Yo no tuve esa suerte, pero me han comentado que no es nada raro observar alguna por estas aguas.

En el canal Beagle

El canal Beagle ocupa una falla modelada por los glaciares. Que fue invadida por el mar en el Holoceno. Sus costas presentan numerosas puntas, caletas, bahías, ensenadas, fiordos y playas. Matizadas con terrazas y acantilados de piedra. Islas e islotes emergen del canal y amplían esta accidentada costa.  En las proximidades de Ushuaia se observan de oeste a este: Bahía Lapataia, Ensenada, isla Redonda, isla Estorbo (dentro del Parque Nacional), Bahía Golondrina, Península y Bahía de Ushuaia, islotes Bridges, isla Berta, islotes Les Eclaireurs, playa Larga, punta Remolino, punta Segunda, arrecife Lawrence, puerto  Brown, Almanza, isla Gable.

El canal Beagle conecta los Océanos Pacífico y Atlántico y sirve de límite entre Argentina y Chile. En él desembocan la mayoría de los ríos, arroyos y chorrillos que drenan las aguas del deshielo de las cumbres y valles cordilleranos. Estos cursos de agua descienden encajonados entre laderas, superando alturas con saltos y cascadas. Los mayores de ellos presentan lagunas y turbales en su recorrido. Su régimen es pluvionival, con crecidas desde octubre a diciembre por fusión nival. Una característica peculiar de los ríos de la región es la presencia de embalses construídos por los castores (especie introducida) que modifican su cause, nivel y caudal.     

Canal Beagle.

El faro del fin del mundo

El catamarán continúa por el canal Beagle. Dejando atrás las islas con los ejemplares de lobos marinos y cormoranes que hemos visto en las fotos y avanza hacia el Faro Les Eclaireurs (los exploradores en francés). El mal llamado «faro del fin del mundo». Es normal encontrar personas que llamen a este faro de esa manera. Sin embargo, no existe ningún faro con esa nomenclatura sino una novela de Julio Verne que lleva ese título. Los hechos de ficción relatados en este libro suceden sin lugar a dudas en la isla de los Estados y no en el faro cercano a Ushuaia. Por el simple hecho de que cuando se publica la novela éste último todavía no se había construido.

Canal Beagle.

El faro fue librado al servicio el 23 de diciembre de 1920 y en la actualidad se encuentra en funcionamiento, de forma automática, controlado a distancia y cerrado al público. Seguimos rumbo hacia isla Martillo, donde tendremos la posibilidad de observar desde la embarcación (no bajamos a tierra) a un montón de pingüinos de Magallanes.

Canal Beagle

Canal Beagle, ruta hacia la Antártida

Por el camino nos encontramos un buque de una de las tantas empresas que realizan viajes y expediciones a la Antártida. Mientras yo estoy terminando mi aventura por la Patagonia, allí van personas que, sin duda alguna, están comenzando una gran aventura para conocer el continente helado. Si queréis más información os podéis pasar por la web de Quark Expeditions. Siempre que vuestro presupuesto os lo permita podéis contratar con ellos un viaje por el Ártico o por el Antártico. De norte a sur.

También vemos a lo lejos Puerto Williams, en territorio chileno, del que dicen que con el tiempo le quitará el trono de ciudad más austral del planeta a Ushuaia. El puerto es un importante lugar estratégico para el tráfico entre el Océano Pacífico y el Océano Atlántico. También funciona como rampa para las políticas chilenas en el Territorio Antártico Chileno, dada la cercanía de Puerto Williams con el llamado Continente Blanco.

El pingüino de Magallanes

El pingüino de Magallanes o pingüino patagónico (Spheniscus magellanicus), es una ave que pertenece a la familia Spheniscidae. Esta especie nidifica en las islas Malvinas y en las costas e islas de la Patagonia de Argentina y Chile. Es un ave migratoria, que abandona su hábitat durante el invierno para partir hacia el norte, y adentrarse en los mares con temperaturas más templadas como las de Uruguay, y las del sudeste de Brasil.

La especie fue descrita oficial y minuciosamente el 27 de enero de 1520 por Antonio Pigafetta, tripulante de la expedición de Fernando de Magallanes. Aunque se reconoce que estos pingüinos ya habían sido visualizados por los indígenas. En esa fecha se describió a la especie como “extraños gansos” que nadaban al costado de una nave. Según cuenta la historia, gracias a la información geográfica brindada por el también tripulante Francisco Balbo, se pudo determinar que los ejemplares habían sido vistos en las zonas cercanas a Punta Tombo, región de la Patagonia.

La isla de los pingüinos

Los pingüinos de Magallanes son de tamaño medio, y algunos ejemplares suelen medir entre 35 y 45 cm. de altura, y poseer un peso de alrededor de tres kg. La cabeza de esta ave es negra con una franja blanca que parte del ojo, rodea los oídos y la barbilla, para juntarse en la garganta. Según los expertos, los tonos del plumaje del pingüino de Magallanes constituyen una adaptación evolutiva del animal para mimetizarse con el medio marino. De tal forma, al nadar sumergido su dorso oscuro se confunde con los tonos oscuros de las profundidades marinas. Por otra parte, su torso blanco se mezcla con la luminosidad de la superficie para engañar a quien observa desde una profundidad mayor.

Sin duda alguna una experiencia inolvidable observar estos preciosos animalillos desde el catamarán. Las anteriores veces que he visto algún pingüino ha sido en cautividad. Alejarse de ellos significa que mi viaje está llegando a su fin y uno siente cierta nostalgia de los lugares visitados, pero cada momento es una maravilla y todavía quedan cosas por ver y paisajes por descubrir.

Me voy acercando a Ushuaia. El cansancio acumulado de la jornada de hoy junto al de los días que llevo en el continente americano va haciendo mella. Mañana otra jornada interesante. Y al día siguiente regreso a Madrid. Todo lo bueno se acaba. Pero siempre queda el recuerdo de las imágenes grabadas. Como las de este vídeo de la excursión de hoy por el canal Beagle. Espero que os guste y que os suscribáis a mi canal de Youtube.

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