Vista aérea del fiordo de Tasermiut
Groenlandia

Fiordo de Tasermiut

23 al 27 de julio de 2024

Madrugamos en Uunartoq porque tenemos que recoger las tiendas, desayunar y volver a tomar la zodiac para trasladarnos una vez más. Y tenía que llegar. La lluvia tenía que llegar. Ha estado lloviendo toda la noche y amanecemos con agua y el cielo nublado. Tenemos que recoger todo y desmontar la tienda. Vaya rollo. Pero bueno, hemos disfrutado del sol muchos días. Estamos en la mitad del viaje y todavía queda mucho tiempo. Desayunamos en casa de Aggu y su mujer y aquí aprovecho para dar noticias a la familia, puesto que había un poquito de cobertura. Subimos a bordo de la zodiac. Estamos embarcados todos con el equipaje después de las nueve, hemos espabilado. Nos adentramos en el fiordo, con muchas nubes y frío, también viento, pero al menos, el agua ha cesado de caer. El patrón de la embarcación se dirige hacia el fiordo de Tasermiut.

Mapa del fiordo de Tasermiut

Hacemos una parada técnica en Nanortalik, para recoger a Jose Trejo. Un pacense que lleva trabajando con Tierras Polares desde hace 14 años en los meses de verano. Le conocí personalmente en Cáceres hace tiempo y tenía ganas de encontrarme con él en Groenlandia. Ha sido un verdadero placer ir charlando con él en la zodiac hasta que hemos llegado a Kuusaq, nuestra siguiente parada. Un nuevo campamento, pero esta vez sin tiendas. Tenemos la suerte de alojarnos en una vivienda preparada con colchones y camas. Algo dejada pero que nos parece un gran hotel en comparación con las tiendas. Aquí comemos y tenemos tiempo para descansar tranquilamente. En los próximos tres días vamos a realizar algunos trekking que serán durillos y viene bien una jornada tranquila antes de adentrarnos del todo en el fiordo de Tasermiut. Espacio para el relax, que nunca viene mal.

Albergue en Kuusaq

Descanso en Kuusaq

Nos adentramos en el fiordo de Tasermiut

Descansamos y volvemos a salir. Hacemos una pequeña ruta por los alrededores. Nos acercamos a la orilla del fiordo de Tasermiut, las nubes cubren las montañas que tenemos a la vista. Vemos varias cabañas de vacaciones de familias groenlandesas y a gente pescando. Está a punto de llover, cae una fina llovizna que no molesta y seguimos camino hasta un bosque que vemos no muy lejos. Es un bosque artificial, pequeño pero denso. Un proyecto de los groenlandeses para repoblar el país, donde la climatología lo permita. Porque en Groenlandia no hay bosques naturales, de momento. Porque el cambio climático y su consecuente bajada de temperaturas hará posible, en menos tiempo del que pensamos, que los árboles crezcan en esta zona del planeta. Parece una buena noticia, pero no es tal.

Puente en arroyo Kuusaq

Bosques en Groenlandia

Volvemos al alojamiento después de este pequeño paseo. Hay ganas de parar definitivamente por hoy y también hambre. Organizamos los espacios donde vamos a dormir y terminamos de colocar nuestras cosas. También hay tiempo para repasar con mi teacher Isa algo de inglés y después ponernos a preparar la cena. La verdad que lo pasamos fenomenal. Muchas risas y gran ambiente entre los 11 turistas que aquí estamos y nuestros dos guías: Antonio ( el jefe) y Miguel (el ayudante). La mayoría de los visitantes rara vez conocen el sur de Groenlandia más allá de sus fiordos salpicados de icebergs y sus escarpadas montañas. Los cruceros se llevan al 90% de los turistas tras un fugaz vistazo. Pero las estancias más largas ofrecen una visión única de las rutas mochileras por distintas zonas de Groenlandia. Mañana comenzaremos a explorar una de ellas que nos dejará boquiabiertos. Ahora toca dormir cómodamente.

Zodiac en el fiordo de Tasermiut.

En marcha hacia el campamento

Miércoles, 24 de julio. Volvemos a recoger todas nuestras cosas y después de desayunar, partimos. Una pena, porque el lugar era muy confortable y acogedor. Pero hemos venido a explorar y a vivir la aventura en Groenlandia. Viene a buscarnos en la zodiac mi amigo José Trejo, que nos va a trasladar a lo largo del fiordo de Tasermiut hasta el emplazamiento del nuevo campamento. El día amanece de nuevo con muchas nubes pero no llueve, tampoco hace frío. Llegamos a las tiendas, tenemos que caminar unos quinientos metros hasta allí pero hoy ya están todas listas. Aquí pasaremos tres noches, voy a dormir con mi amigo Rodolfo, madrileño. Gran tipo y con mucho sentido del humor. Lo pasaremos bien. Colocamos todas nuestras cosas y damos una vuelta por los alrededores.

Llegada al campamento.

Campamento en el fiordo de Tasermiut.

El emplazamiento de nuestro campamento es verdaderamente excepcional. Con unas vistas al fiordo de Tasermiut realmente espectaculares. En las imágenes podéis comprobarlo. Este fiordo está bastante alejado de la civilización, rodeado solamente por grandes y rocosas montañas, las cuales se ven reflejadas en las fantásticas y frías aguas que provienen del Mar del Labrador. Hay que decir que estamos a escasos mil kilómetros de las costas de Canadá, la misma distancia que hay desde Huelva a la frontera con Francia. Las montañas colindantes, auténticas maravillas del hemisferio norte, cuentan con paredes prácticamente verticales de más de 1.500 metros de altitud y glaciares de gran belleza, terreno ideal para poder practicar la escalada. El fiordo de Tasermiut ofrece una gran gama de actividades, en un ambiente totalmente natural y bien distinto a los viajes más comunes. Lleno de una belleza mística que cuenta con miles de años de virginidad.

Rutas de trekking en el fiordo de Tasermiut

Después de descansar salimos a hacer un trekking de unos 10 kilómetros. El objetivo es llegar a la base del Ulametorsuaq, con unas vistas increíbles del fiordo y de los demás picos del entorno, ya que en la ruta iremos descubriendo las impresionantes montañas del Ketil, Nalumasortoq y Tininnertuup. Comienzamos con niebla pero a medida que vamos ascendiendo las nubes se retiran y el cielo se va aclarando. Fantásticas imágenes las que tenemos ante nuestros ojos. Ulametorsuaq es una gran pared vertical, me recuerda a las torres del Paine y a las Tre Cime di Lavaredo. Picos que tanto me impresionaron en Chile e Italia. Dicen que esta pared es escalada por gente de todo el mundo, puesto que su envergadura es superior a la del mítico Capitán en Yosemite.

Campamento en el fiordo de Tasermiut.

Fiordo de Tasermiut desde el dron.

Todo el fiordo de Tasermiut está considerado como una de las «diez maravillas del Ártico», con toda la razón del mundo. Aunque no llega a los dos mil metros de altitud, Ulametorsuaq es el objetivo de escaladores de todo el mundo. Considerado el mejor «Bigwall» del Ártico y una de las 10 mejores paredes de escalada del planeta. Una montaña de una belleza singular. A medida que nos vamos acercando a su base las vistas de la gran mole por delante y del fiordo por detrás, nos dejan impactados. Una vez que llegamos a nuestro objetivo, disfrutamos de un pequeño descanso. Al rato emprendemos el descenso, hace calor y llegamos al campamento sobre las nueve. Llego tan agotado que me bajo a la orilla del fiordo a pegarme un baño, el agua esta gélida, pero me quedo como nuevo. Cenamos y nos vamos a las tiendas a dormir. Estamos agotados.

Ulametorsuaq

Carlos en la base del Ulametorsuaq

Ahora le toca el turno a Nalumasortoq

Si ya en la jornada de ayer disfrutamos, hoy jueves, 25 de julio, realizamos otro trekking salvaje y formidable. Tenemos un día es precioso. Después de desayunar preparamos las mochilas y partimos rumbo a lo desconocido. Cruzamos el río que tenemos junto al campamento. Hay que descalzarse y ponerse en pantalón corto, el agua está helada. Hoy tenemos un paseo todo de subida, atravesamos una zona de bosque groenlandés. Por aquí dicen que «si te pierdes en un bosque groenlandés, levántate». ¿Por qué? Porque en Groenlandia no hay árboles y la vegetación es baja y media. Hoy estoy muy cansado, se van notando los días y, sobre todo, no dormir en una cama. Eso me agota, cada día más. Llegamos a la base del circo glaciar, al pie de la gran mole del Nalumasortoq.

Arroyo que va a dar al fiordo de Tasermiut

Nalumasortoq es una montaña cuyas paredes gemelas se asemejan a un libro abierto. También por esta zona es fácil encontrarse con escaladores de todo el mundo que vienen a intentar la hazaña de subir estas cumbres. De hecho, más tarde, en la cena en nuestro campamento, tuvimos la compañía de una pareja de belgas, que venían a esa tarea. Desde donde estamos tenemos unas vistas espectaculares, el cielo está despejado en algunas zonas y se observa con claridad el Ketil y la cara norte de la montaña que vimos ayer de cerca, Ulametorsuaq. Después de comer descansamos un ratito y mis compañeros de expedición suben un poquito más hasta observar más cerca un glaciar espectacular. Yo me quedo descansando porque estoy realmente agotado. Comienza a nublarse, iniciamos el descenso, nos aseamos, vamos a cenar y a dormir. Otra aventura la de hoy realmente extraordinaria e inolvidable.

Ketil en el fiordo de Tasermiut

Nalumasortoq en el fiordo de Tasermiut

Glaciar de Tasermiut

Vistas del fiordo de Tasermiut

La belleza del fiordo de Tasermiut

Comienza la jornada del viernes, 26 de julio. Esta noche hemos dormido bien, colocamos los sacos de otra manera y pusimos debajo algo de ropa. La mañana comienza con lluvia y todo lleno de nubes. Desayunamos y tenemos tiempo libre para hacer nuestras cosas. Estamos en el domo-comedor con juegos, charla y escuchando música. Esperando que la lluvia nos deje. Sobre la una y media tomamos un aperitivo y Antonio nos dirá en un rato qué hacemos. Ha dejado de llover y podemos hacer una excursión a unas ruinas vikingas cercanas, pasando de nuevo por el río. Jesús, Pablo y yo decidimos no ir, y Mimi (Miguel) se queda con nosotros. Menos mal que decidimos hacer eso porque de nuevo se pone a llover. Está toda la tarde con un tiempo feísimo. El peor día hasta ahora. Poco a poco la tarde se va aclarando y se despeja.

Excursionismos por el fiordo de Tasermiut

Setas del fiordo de Tasermiut

Vienen los compañeros de viaje de la ruta mientras que estamos grabando con los drones. Traen un montón de setas que luego preparamos en la cena. Hoy tenemos una buena cena de despedida. Última noche que dormimos en tiendas y que pasamos en el fiordo de Tasermiut. Sin duda alguna este fiordo es uno de esos lugares donde la naturaleza impone su ley y su presencia. Con los imponentes bloques de granito verticales, sueño de escaladores, viajar a esta región del sur de Groenlandia es vivir una experiencia única e irrepetible. Y esta aventura llega a su fin. Una aventura que jamás olvidaré en la vida. Por la suerte que he tenido de ver estos paisajes tan maravillosos que te dejan hipnotizado. Y, por supuesto, por la suerte que he tenido de disfrutar de la compañía de unas personas encantadoras. Y, por último, por una climatología benigna casi a diario.

Vistas del fiordo de Tasermiut desde el dron de Mimi

Observando el fiordo de Tasermiut

Dejamos el fiordo de Tasermiut

Es sábado, 27 de julio. Amanece una mañana muy desagradable, menos mal que es el día de recogida del campamento y nuevo traslado. Levantamos las tiendas, después de desayunar y preparar el petate. Recogemos todo y bajamos el material a la playa del fiordo de Tasermiut, donde llega al rato la zodiac para trasladarnos a Nanortalik. Pero antes hacemos una breve incursión por el fiordo para ver le frente del glaciar de Tasermiut, con una pared de 1.400 metros de desnivel, que presenta una espectacular cascada de hielo de dimensiones gigantescas. Bajamos de la zodiac a tierra para hacernos las fotos de rigor y contemplar la grandeza de esta gran mole de hielo. Es verdaderamente sensacional. Aquí comienza el Indlandsis de Groenlandia, también conocido como la capa de hielo de Groenlandia, una vasta extensión de hielo que cubre aproximadamente el 80% de la superficie de esta isla.

En la zodiac por el fiordo de Tasermiut

Glaciar de Tasermiut en el fiordo del mismo nombre

Volvemos a subir a la zodiac y volvemos por donde hemos venido, camino del sur. Antes de llegar a Nanortalik hacemos una breve parada en Tasiusaq, un pintoresco pueblo de 80 habitantes, con una trágica historia. Todos sus habitantes murieron de hambre hace unos 140 años, siendo repoblado en los años 30 del siglo pasado por los familiares supervivientes. Una tragedia que muestra la dureza extrema de estas tierras, motivo por el que el temido pueblo vikingo abandonó Groenlandia a comienzos del siglo XV. La teoría principal para su salida de esta isla es que no pudieron soportar el frío. La Tierra entró en un período de enfriamiento conocido como ‘La Pequeña Edad de Hielo’. La bajada media de dos grados en el termómetro provocó una catástrofe a nivel mundial. Pero… eso es otra historia.

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