Extremadura

Rincones con historia en la sierra de Gata

La sierra de Gata no solamente se distingue por sus espectaculares paisajes, sus hermosos ríos, sus apacibles piscinas naturales, sus pintorescos pueblos, su variada gastronomía, sus diversos dialectos o por la amabilidad de sus gentes. También hay muchos rincones con historia en su territorio. Historia que data de finales del siglo XII y principios del XIII, como bien documenta Marcelino Guerra Hontiveros en sus «Apuntes Históricos acerca de la Villa de Gata«. Un libro que se imprimió en Salamanca en 1897 y que mi amigo Meño, serrano de pro, me ha prestado para conseguir toda la información que aparece en este artículo.

Guerra Hontiveros no encuentra documentación alguna por la que la sierra de Gata recibe este nombre, descartando algunas ideas por absurdas y sin fundamento, tal y como dice él mismo. Este historiador serrano cree que así como se llamó al cabo de Gata, Promontorium Santæ Agatæ, o sea Promontorio de Santa Águeda, cuyo nombre transformado ha quedado en el que hoy tiene, es posible que en tiempos remotos se llamase a esta sierra Agatæ. Debido quizás a algún santuario famoso que hubiese en ella, tal vez en Jálama, su punto más elevado e importante, y de donde nacía un río caudaloso que se llamaba el Águeda, ya conocido por los romanos con ese nombre, según las Antiquitates Lusitaniæ, de Rosendo. Que añade que había allí un pueblo con el mismo nombre. Sea como fuere, se quedó para siempre el nombre de esta impresionante sierra de Gata.

Rincones con historia

Rincones con historia

Comienzo los rincones con historia de esta sierra de Gata con uno que desde pequeño me ha llamado mucho la atención. Una torre que toda mi vida he visto desde Hoyos cuando oteaba el horizonte allende las montañas. Y que he tardado mucho tiempo en subir a ver. Me refiero a la Almenara de Gata. Según Guerra Hontiveros, el castillo de Almenara, que significa fortaleza en árabe, no era de jurisdicción de Gata. Sino de Santibáñez el Alto, ya que está también muy cerca de ese pueblo. A unos cientos de metros de distancia de Gata, sobre un escueto y pedregoso cerro, se alza esta torre a modo de defensa. Las vistas desde ese punto son espectaculares, divisando cualquier ojo avizor, todo tipo de movimiento desde los cuatro puntos cardinales.

«Tiene la dicha fortaleza solamente una torre labrada de mampuesto é cal, é las esquinas de cantería que son cinco. Tiene delante de la puerta un baluarte redondo de piedra y cal, y en él una puerta de roble muy vieja con que se cierra. Suben por una escalera de cantería á dar á otra de mano que está á la puerta de la torre. […] En el primer sobrado está una puerta de madera é aunque solía haber dos, la una de vieja se cayó y la armadura hi está. Debajo de esto está una bodega donde están cinco tinajas medianas, la una quebrada. Debajo de esto está un aljibe de agua de beber muy buena…» Y continúa Guerra Hontiveros, con una magnífica descripción, narrando con detalle cómo era el resto de la fortaleza. Insisto en que esta información la recoge este autor en el año 1897.

La Almenara de Gata

Según una escritura de donación, Fernando XI de León, dio esta villa de Almenara (debió ser Santibáñez) y su fortaleza al catalán don Armengol, conde de Urgel. Pero volvieron a reconquistarla los moros. En 1212, Alfonso IX de León, la ganó a los moros con Santibáñez, del cual, según la crónica, dependía este castillo. En 1363, el maestre don Melén Suárez, puso la torre a la obediencia de don Fernando de Portugal. Gonzalo de la Plata, alcaide de esta fortaleza, la entregó en 1474 a Hernando de Monroy, señor de Belbis. Siendo comendador de ella por los Reyes Católicos, en los años de 1434, don Diego de Anaya. De allí en adelante comenzó a decrecer la importancia de este castillo. Como lo demuestra el estado de ruina y abandono ya a comienzos del siglo XX.

Rincones con historia

Desde la almenara de Gata tenemos unas vistas impresionantes de toda la sierra. A mil metros de altura, en una atalaya desde la que se controla un vasto territorio, se sitúa esta torre bajomedieval que ya en época árabe cumplió una función de control y vigía. Conocida desde hace siglos como la almenara, es uno de los símbolos de la villa de Gata y permite disfrutar desde ella de una panorámica excepcional de todo el sector central de la sierra de Gata, divisando pueblos como Cadalso, Torre de Don Miguel, Santibáñez el Alto, Gata, Villasbuenas de Gata, Perales del Puerto, Acebo, Hoyos y otras más lejanas. Me despido de ella y me dirijo hacia otro de los rincones con historia de esta preciosa zona.

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El convento del Hoyo

Dejo uno de los rincones con historia más ilustres de la sierra de Gata y me dirijo a otro mucho menos conocido y mucho más oculto a la vista de todo el mundo. Desciendo del cerro donde está ubicada la almenara y me dirijo a la pista que se hizo después de los trágicos incendios del año 2015. Dirección oeste me dirijo camino de la ermita de San Blas. Pero no bajo hacia allí sino que permanezco en la citada pista forestal, como si fuera al puerto de Perales. Este rincón con historia al que me dirijo ahora no se encuentra si no sabes dónde está o vas con alguien de la zona. Como me ocurrió a mí, que hasta allí me guió por segunda vez mi amigo Meño, nacido y criado en la localidad de Gata.

Señala Guerra Hontiveros en sus «Apuntes Históricos acerca de la Villa de Gata» algo importante. Si las altas sierras que cercan y oprimen al profundo valle eran poco para aislarse y ocultarse de las miradas de los hombres, completaban este objeto los espesos y elevadísimos castaños, fresnos, pinos, robles, alcornoques, cipreses y álamos, que sumían al Santuario en un mar de verdura. Y así permanece después de más de 100 años. El convento de Nuestra Señora de Monteceli, o del Hoyo, como por aquí se le llama, tiene como fundadores a religiosos franciscanos. Y ya en 1839 presentaba el estado deplorable en el que se encuentra en nuestros días, algo que produce una profunda tristeza.

Rincones con historia en la sierra de Gata

Como el mismo Hontiveros documenta ya hace más de cien años, al total despojo y rabioso destrozo del convento, se unió la sed de riquezas y de soñados tesoros que se dijo habían dejado allí ocultos los frailes. Y para buscarlos se completó la obra de destrucción con la piqueta y la pólvora. Pero se ve que no era este convento como los que construyó el asceta San Pedro de Alcántara, mezquino y estrecho, sino capaz. De regulares celdas y tránsitos y dependencias bien ordenadas y construidas. Y hermosa iglesia, con atrevida bóveda de cantería, tan espaciosa y sólida y elegante en su conjunto, que hay pocas en los pueblos limítrofes que puedan comparársele.

Hay referencias a la presencia de San Pedro de Alcántara por esta zona, en concreto en la colocación de una gran cruz de madera en lo alto de la sierra. En un sitio desde donde se descubre á Portugal, á Castilla y á Extremadura. La imagen de Nuestra Señora de Monteceli, que fue trasladada del convento del Hoyo al famoso convento del Palancar (dicen que el convento más pequeño del mundo) era de mármol blanco y de unos 30 centímetros de altura. Por lo tanto, es muy factible que el santo extremeño más famoso estuviera por aquí en más de una ocasión, allá por el siglo XVI. Lo que demuestra la riqueza histórica que poseemos en esta sierra de Gata. Quiero cerrar este pequeño artículo de los rincones con historia de nuestra sierra con un bonito vídeo que he realizado de la almenara de Gata. Espero que os guste.

Si te ha gustado el vídeo y quieres grabar imágenes como esas sólo tienen que pinchar en la imagen que tienes a continuación:

Dji Mavic Mini

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