Chefchaouen
Marruecos

Chefchaouen, la ciudad azul de Marruecos

14 de abril de 2025

En mi primer viaje al continente africano disfruté de la compañía de ÁNGELA. También MARÍA estuvo en las mismas fechas que nosotros en Tánger, pero iba con otra gente. Disfrutamos mucho de lo que vimos en la capital tangerina y sus alrededores. Aún así, decidimos irnos el lunes un poquito más lejos, a Chefchaouen. Como no teníamos coche busqué la actividad por internet y la reservé en Booking. Nos salió por 43€ cada uno, en una cómoda furgoneta y con conductor y guía en español. Nos recogieron en nuestro hotel, recogimos a más turistas y enfilamos por la N2 hacia Tetúan. Ciudad que dejamos a nuestra izquierda y seguimos hacia el sur. Unas dos horas de viaje para 110 kilómetros. Aquí tengo que decirte que si vas a alquilar un coche, te recomiendo DISCOVERCARS. Además de tener unas ofertas imbatibles, ayudas al mantenimiento de este blog. Muchas gracias.

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El viaje, aunque nos llovió, fue entretenido. Pudimos disfrutar de un recorrido panorámico por las impresionantes montañas del Rif. A lo largo del camino, contemplamos paisajes espectaculares que nos encantaron. Hicimos una pequeña parada para tomar algo o ir al baño y en nada llegamos a la plaza de España de Chefchaouen. Lugar donde el conductor nos recogería una vez terminada la visita a la ciudad azul de Marruecos. Allí un guía local nos acompañó por sus encantadoras y serpenteantes calles, revelando sus rincones más emblemáticos, joyas ocultas y la vibrante cultura que define a esta ciudad. Hace unos 500 años un grupos de musulmanes y judíos emigrados de al-Ándalus comenzaron a poblar Chefchaouen. A pesar del tiempo pasado, esta localidad hermanada con Ronda y Vejer de la Frontera, todavía preserva el aspecto de pueblo serrano andaluz.

Chefchaouen

Chefchaouen

Pero vamos a comenzar por orden. ¿De dónde viene el nombre de esta ciudad? El nombre Chauen proviene de la locución bereber para «los cuernos», en referencia a los dos picos visibles desde la ciudad. Una creencia popular afirma que el nombre de Chefchauen procede del árabe coloquial shuf (‘mira’) y el berber arabizado ashawen (‘los cuernos’), pero no hay evidencia alguna de ello. Aún así, nuestro guía, al llegar a la plaza El Haouta, nos contó ese mismo relato. Una plaza conocida por sus distintivos edificios pintados de azul y blanco, lugar emblemático y fotogénico de la ciudad. Adonde todo el visitante llega precisamente «a ver los dos cuernos de la montaña». Cuenta con una fuente central ornamental de siglos de antigüedad que los lugareños todavía utilizan para recoger agua. Es una plaza más tranquila que la plaza principal Uta el-Hammam, frecuentada tanto por turistas como por residentes.

los cuernos de Chefchaouen

Entramos a Chefchaouen por el noreste. Concretamente por la parte más antigua de la ciudad, que crece hacia lo alto de la montaña. Allí se encuentran los lavaderos de Ras el Maa, un lugar popular donde las mujeres locales solían (y a veces aún lo hacen) lavar la ropa. Un punto de encuentro social y una parada turística interesante cerca de la medina, ofreciendo una visión auténtica de la vida tradicional de la ciudad. Aunque ya es raro ver a alguien lavar la ropa en ese lugar, es muy normal utilizarlos hoy en día para refrescar las naranjas con las que te preparan un jugoso zumo. Unos metros más adelante nos encontramos con una de las siete puertas de la muralla que rodea la medina, Bab El Onsar. La única nota discordante entre el dominio del azul, el color marrón-adobe de las construcciones defensivas. Un contraste muy interesante.

Chefchaouen

La ciudad azul

Mira que hemos visto lugares interesantes en Tánger, pero caminar por los primeros callejones de Chefchaouen nos pareció estar inmersos en un cuento. La fama de esta pequeña ciudad se la da el color azul que todo lo cubre y que, sin buscarlo, ha terminado por ser una imagen de marca. ¿Y por qué el azul? Hay teorías para todos los gustos. Algunos dicen que representa la nostalgia por el mar. Otros que los judíos comenzaron a pintar sus casas así para acercarse a los cielos y a Dios. Incluso hay quien cree que era una forma de espantar a los mosquitos. Sea por la razón que sea, hoy todos los ciudadanos se esmeran en pintar sus casas en tonos de azul similares pero no iguales. Un matiz que hace que pasear por sus calles no canse en absoluto y sientas un ambiente de radiante alegría.

Nuestro guía nos comentó que realmente no hay una razón en concreto para este azul. Simplemente que alguno de sus habitantes pinto una casa de ese color, esto le gustó a otros, el efecto contagio hizo que se fueran sumando vecinos… Y las redes sociales hicieron todo lo demás. Así de simple. A pesar de todo, pocos ponen en duda que Chefchaouen sea el pueblo más bonito de Marruecos. A escasos metros de la alcazaba, en el Centro de la Artesanía, podemos ir a ver cómo trabajan y comprar con garantías trabajos textiles o de alicatado tradicional. En general, las calles de la medina son una concatenación de tiendas que utilizan el lienzo azul de los muros de las casas para colgar sus cueros, sus alfombras o sus cosméticos naturales de mil colores, conformando un cuadro abigarrado que es Marruecos en estado puro.

Chefchaouen, la ciudad azul

Está ciudad está impregnada de historia por todos sus poros. Hasta que las tropas españolas entraron en Chefchaouen a comienzos del siglo XX, esta era una ciudad sagrada donde se prohibía la entrada al extranjero. Por eso se mantienen casi intactas tantas reminiscencias andaluzas y, también por eso, aquellos soldados se sorprendieron al descubrir una copiosa comunidad sefardí que todavía hablaba judeoespañol. Moulay Ali Ben Rashid fundó Chauen en el año 1471 como plaza fuerte del Rif después de que los portugueses conquistaran ciudades como Tánger o Asilah. A partir de entonces se convirtió en destino de numerosas olas de emigrados de al-Ándalus que, entre otras cosas, hicieron de Chefchaouen un hervidero de artesanos que preservaron durante siglos las técnicas y tradiciones del reino nazarí. Por eso, desde hace algunos años, el Patronato de la Alhambra y Generalife ha puesto el foco en esta especie de yacimiento de la artesanía.

Chefchaouen, la ciudad azul.

Chefchaouen

Aunque el protagonista sea el azul, al levantar la vista hacia los cuernos sorprende, y mucho, lo verde que es el entorno. Y es que Chauen es una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Talassemtane, el título con el que se protege a una de las zonas más frondosas y elevadas de la cordillera del Rif. Una de las ventajas del carácter turístico de este pueblo es que nos acerca a expresiones culturales que no son tan accesibles en otras localidades «más auténticas». Los más puristas lamentan que, en la medina de Chefchaouen, ya no se respira un ambiente tan auténtico como sí se puede, por ejemplo, en la de la cercana Tetuán. Echan de menos las esencias de esos bazares, con su griterío, sus olores intensos y sus puestos destartalados agrupados por oficios. Puede que tengan razón, pero la experiencia estética de Chauen es inigualable.

Chefchaouen

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