
Qué ver en Tánger
Del 12 al 16 de abril de 2025
Nunca he viajado al continente africano y tenía muchas ganas de hacerlo. Ha surgido la ocasión de acompañar a MARÍA a Tánger y ÁNGELA y yo nos hemos apuntado. Lo bueno de viajar al continente vecino es que lo tenemos muy cerquita. A una hora en ferri desde Tarifa. Iremos por primera vez a Marruecos y visitaremos una de las ciudades más importantes de este país. Salimos en coche desde Cáceres hasta Tarifa, poco más de 450 kilómetros que hacemos en cinco horas y media. Llegamos a la ciudad más meridional de España sobre las nueve de la mañana, hora perfecta para aparcar el coche y desayunar tranquilamente. Tiempo de sobra para dar un largo paseo y descubrir qué ver en Tánger. Aquí tengo que decirte que si vas a alquilar un coche, te recomiendo DISCOVERCARS. Además de tener unas ofertas imbatibles, ayudas al mantenimiento de este blog. Muchas gracias.



El ferri lo tenemos a las dos de la tarde, por lo que podemos visitar tranquilamente la ciudad de Tarifa. Una ciudad fundada por los romanos en el siglo I y con una historia impresionante. Sobre la una nos dirigimos al puerto para embarcar pero nos llevamos la desagradable noticia de que la partida se retrasa dos horas. El estado del mar nos dicen que es el motivo. Así que nos vamos a comer hasta que a las tres regresemos de nuevo para salir a las cuatro. Ha estado lloviendo a primera hora, cuando llegamos, pero ahora disfrutamos de un mediodía soleado. Incluso hace calor. El término municipal de Tarifa posee casi 38 kilómetros de playas, la mayor parte de ellas de arenas finas y poco profundas. Destaca la playa de los Lances, a la que vamos a echar un vistazo. Estamos entre dos mares.


Por fin en el continente africano
Antes de abandonar el barco debemos rellenar una ficha blanca que tenemos que entregar a la policía marroquí en el control de inmigración de a bordo. Allí nos sellarán el pasaporte y tendremos todo en regla para entrar a Marruecos y, por consiguiente, a África. Hemos salido de España a las 16,30 y por obra y gracia del cambio horario, llegamos al puerto de Tánger a la misma hora. Existe una hora menos de diferencia, igual que en nuestras queridas islas Canarias. El billete de ferri nos ha costado 40€ la ida a cada uno, la vuelta serán 38€. Es la primera vez en nuestra vida que pisamos África. Tenemos también una tarde estupenda aquí, ideal para disfrutar de lo mucho que hay que ver en Tánger. Desembarcamos y nos dirigimos caminando por el boulevard Mohamed VI hasta el hotel Miramar, donde nos quedamos ÁNGELA y yo (200€, sólo alojamiento).

Después de dejar el equipaje cambiamos euros por dirham. Actualmente 10,30 dirham por un euro. Sin problemas a la hora de cambiar. Tanto en el puerto como en toda la ciudad, hay un montón de lugares donde lo podrás hacer. El uso de tarjetas, a no ser que tengas las que no te penalizan por pagar fuera de la Unión Europea, es mejor que lo dejes para alguna urgencia. Acompañamos después a MARÍA a su hotel y luego adonde ha quedado con su grupo. Allí la dejamos. ÁNGELA y yo seguimos de paseo y después nos vamos a cenar. Antes de las nueve ya estamos en el hotel. Hemos madrugado mucho, esperado en Tarifa varias horas y estamos agotados del viaje. Los próximos días tenemos mucho que andar y hay que descansar. No hemos traído el coche ni lo vamos a alquilar, pero si tú lo haces, lee lo siguiente.

Mucho que ver en Tánger
Bien descansados del viaje de ayer salimos a desayunar a un lugar cercano, recomendado por el recepcionista de nuestro hotel. Estamos en pleno boulevard Mohamed VI y la sensación que da esta ciudad es la de ser una gran urbe. De hecho, tiene un millón de habitantes. Pero las cosas que tienes que ver en Tánger se concentran en pocos barrios, lo que facilita que se pueda recorrer caminando sin muchos problemas. Y eso para diariodeandar es una bendición. Dejamos a nuestra derecha el puerto y a nuestra izquierda vemos aparecer la muralla histórica de Tánger, que rodea la Medina. Estas murallas se extienden a lo largo de 2.200 metros. Cubrieron un recinto de los antiguos “Tingis”. La muralla actual data en gran medida de la época portuguesa (1471-1661). Fue reconstruida y consolidada primero por los ingleses entre 1661 y 1684, luego por los sultanes alauitas, que añadieron fortificaciones.





La muralla de Tánger está fortificada con siete baterías, bastiones y torres (las baterías de Bordj N’âam, Bordj Amer, Bordj Dar Dbagh…) y atravesada por trece puertas (Bab Kasba, Bab Marshan, Bab Haha, Bab el-Bhar…). Demarca los cinco distritos de Tánger-Medina: Kasba, Dar al-Baroud, Jnan Kaptan, Oued Aherdan y Bni Idder. Sin duda alguna un monumento histórico que encierra una gran joya. Así que sin más dilación nos dirigimos hacia el casco antiguo de Tánger, conocido como la Medina. Un auténtico laberinto de calles estrechas y llenas de vida. Aquí encontrarás mercados vibrantes, zocos, mezquitas y antiguos palacios. La zona está divida entre el Gran Zoco, en la plaza 9 de Abril y el Zoco Chico, en la calle Siaghine. Aquí verás las tradicionales babuchas marroquíes, lámparas de orfebrería y un sinfín de alfombras.




Otros rincones que ver en Tánger
Como dije anteriormente, esta ciudad es enorme, pero lo más interesante que ver en Tánger está en una zona más reducida y accesible. Después de lo que visitamos ayer, hoy seguimos con nuestro paseo por la Medina. Y de nuevo regresamos al pasado cuando llegamos a la Kasbah, donde disfrutamos oyendo el sonido de nuestros propios pasos y sintiendo el peso de la historia. La Kasbah de Tánger está situada en la parte alta de la medina. Por lo que tendrás que esforzarte en las empinadas calles que te llevan hacia ella, hasta llegar a la rue Amrah y entrar por la puerta Haha (bab Hana) a la place de la Kasbah. Allí, atravesamos otra puerta, en este caso Al Bahr, y estamos frente al mar, divisando las costas españolas. Aunque no exactamente sinónimos, kasbah y alcazaba son términos similares, que se refieren a fortificaciones o recintos amurallados.


Seguimos hacia el oeste, a nuestra derecha la espectacular vista del Estrecho de Gibraltar. Por la rue Assad Ibn al Farrat, seguimos por la avenida Hadj Mohamed Tazi y enfrente de un hermoso parque encontramos una calle con antiguas columnas romanas a ambos lados. Hemos llegado a la necrópolis fenicia. Las famosas tumbas que componen esta necrópolis púnico-romana, en el acantilado de la meseta de Mershan, se encuentran a unos 450 metros de la muralla de la Kasbah. Desde las primeras excavaciones hasta las últimas (1910-1960), se exhumaron 98 tumbas. Más de 50 de ellas, de unos 70 centímetros de profundidad por 1,80 metros de largo y 60 centímetros de ancho, están talladas en una caja en la roca. Es hora del refrigerio, y a pocos metros encontramos el mítico café Hafa. Mesas y sillas están distribuidas en terrazas escalonadas. Delante los 14 kilómetros de separación entre España y Marruecos.







Todavía más cosas que ver en Tánger
ÁNGELA y yo seguimos sorprendidos por todo lo que estamos viendo en Tánger. La verdad que no nos cansamos de patear esta ciudad. Una zona bastante frecuentada por razones obvias es el puerto. Si llegas en ferri, la primera imagen que tendrás es desde el mar y percibirás el ajetreo de su puerto, el ir y venir de barcos y mercancías. Y nada más salir del mismo te encuentras con la mezquita del Puerto. Sencillamente impresionante. Seguimos caminando por el concurrido boulevard de Mohamed VI, coches, motos, un montón de taxis, autobuses, gente cargada con sus maletas… buena prueba de que estamos en el punto de entrada y salida a esta gran urbe. Llegamos a Tanja Marina Bay, el nuevo y lujoso puerto deportivo. Llevan varios años con una gran remodelación y modernización de la zona y está quedando de maravilla. Quizás a alguien le pueda sorprender tanto lujo.



Y llegamos a las playas. No hay que alejarse mucho para disfrutar de un baño de mar o de sol ya que esta ciudad dispone de una amplia playa urbana paralela al paseo marítimo. Es la playa Municipal, donde es habitual que los vecinos de Tánger bajen al atardecer, extiendan sus manteles y cenen en familia mientras escuchan el rumor de las olas. O den un paseo en camello. Buen susto se llevó ÁNGELA con uno de ellos. Por último, nos acercamos a la parte moderna, por la avenida Louis Van Beethoven hasta la plaza de la Liga Árabe. Descubriendo la espectacular mezquita de Los Sirios, rematada con un esbelto minarete. Este es un importante cruce de las avenidas que se dirigen al centro. Y la salida en dirección a Tetuán y a la hermosa ciudad azul de Chefchaouen. Pero eso es otra historia que os contaré en otra entrada.







Qué ver a las afueras de Tánger
La verdad que estamos enormemente sorprendidos por todo lo que estamos viendo en Tánger. Es una urbe que tiene muchísimo que admirar y un montón de rincones por descubrir. Cansados ya de caminar de un lado a otro, hoy vamos a realizar una excursión en autobús. Vamos a descubrir dos importantes atractivos de la costa norte de Marruecos. Y a poco más de media hora de la ciudad. Se trata del cabo Espartel y de las cuevas de Hércules. Al final del boulevard Mohamed VI, a la entrada del puerto de Tánger Ville, se encuentra el inicio del City Tour. El autobús toma la Route de la Plage Merkala y transcurrida una media hora de trayecto, llegamos al famoso faro, que por su ubicación ofrece unas espectaculares vistas del punto en el que confluyen las aguas del mar Mediterráneo con las del océano Atlántico. El lugar es verdaderamente idílico.




Tras disfrutar de esta maravilla natural marroquí, subiremos de nuevo al autobús para dirigirnos a nuestro segundo objetivo: las cuevas de Hércules. Una de las experiencias más destacadas al visitarlas es la impresionante vista que se contempla desde su entrada. La ubicación estratégica de estas cuevas en el cabo Espartel permite disfrutar de panorámicas asombrosas del estrecho de Gibraltar y las montañas circundantes. Es un lugar ideal para admirar la belleza natural y reflexionar sobre la grandeza de las antiguas leyendas. Las cuevas de Hércules ofrecen una experiencia única en la que la mitología y la naturaleza se entrelazan. Es un destino que invita a sumergirse en la historia y la belleza natural, permitiendo a los visitantes sentirse parte de una antigua leyenda. Explorar estas cuevas es sumergirse en un mundo místico y descubrir la magia que ha cautivado a generaciones a lo largo de los siglos.








