Valle del Jerte

Cascada del Caozo, un lujo cerca de ti

19 de marzo de 2019

Perteneciente a la localidad de Valdastillas, a esta espectacular caída de agua se puede acceder caminando. Y, si eres de los que gusta llegar con el coche hasta arriba, el asfalto te deja muy cerca. En la carretera entre Valdastillas y Piornal, en una curva cerrada con un cruce bien indicado tomaremos el carril hacia Navaconcejo (unos 600 metros). Y aparcando junto a la carretera sólo nos quedará caminar unos cien metros hasta la base de la cascada del Caozo. Para aquellos que viajen en autocaravanas o autobuses tendrían que aparcar el vehículo en los alrededores del cruce. Y hacer andando los 600 metros que faltan para llegar a la cascada. Para los que optamos por ir caminando, la ruta desde Valdastillas es de 7 kilómetros, una senda circular, muy sencilla, que transcurre por un camino señalizado con colores verde y blanco, el sendero SL-CC 32.

Cuando llegas allí lo primero que te sorprende, antes de apreciar en toda su majestuosidad la cascada, es la horrorosa pasarela de acceso a la misma. Realizada en hierro y nada acorde al paisaje que la rodea. Pero te olvidas inmediatamente de este mamotreto cuando escuchas la sinfonía del agua cayendo por la pared. De granito, pulido por el paso del tiempo y las aguas, que se precipitan más de 30 metros, cubriendo de blanco la roca. Un lugar frecuentado y accesible en un entorno mágico entre grandes ejemplares de robles, fresnos y alisos que no podemos dejar de conocer y admirar. Todo el mundo puede llegar hasta allí. De las pocas cascadas fácilmente accesibles que hay por el valle del Jerte. Precisamente por ello los fines de semana de buen tiempo puede ser horroroso llegar hasta allí, por culpa del ansia del ser humano.

Cascada del Caozo, un espectáculo natural

Realmente he tenido suerte cuando he venido al Caozo. Tanto en marzo de 2019, en plena parálisis facial. Como en diciembre de 2020, con Ángela y María, en plena pandemia del COVID. Porque estos años fueron muy lluviosos y la cascada iba bien cargada de agua. En 2017 me pasé en el mes de julio y caía un pequeño chorro apenas visible, estando el curso del río prácticamente seco. Nada que ver. Por eso recomiendo los meses de noviembre a marzo-abril para ver la cascada del Caozo en pleno apogeo. Y siempre con mucho respeto a la naturaleza. Entiendo a la gente que se quiere acercar cuando salen los días buenos, pero con mucho cuidado dónde dejamos los coches. Si no cuidamos nosotros del entorno, nadie lo hará. Me parece muy triste las colas que ha llegado a haber algunos fines de semana para hacerse la foto en la pasarela.

Si eres de los más intrépidos puedes acceder a la parte de arriba de la cascada por un estrecho camino, accesible pero peligroso en el caso de que el terreno esté mojado. Mucho cuidado porque también el musgo puede hacer de cada pisada una práctica de patinaje, con su respectivo peligro de caer de bruces. La aventura puede terminar aquí o seguir la Garganta del Bonal hasta que nos apetezca. Entre un paisaje asombroso que maravilla más a medida que avanzamos. Cuando estemos cansados podemos dar por finalizado nuestro paseo y volver por el mismo camino a nuestro vehículo o al inicio de la ruta. La jornada, sin duda, habrá merecido la pena. Me despido, como siempre, con dos vídeos espectaculares, espero que os gusten. Y si es así, por favor, suscríbete o deja algún comentario. Se agradece. #diariodeandar

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