Portugal

Oporto: en el corazón de la ciudad

miércoles, 14 de agosto de 2019

Llevaba mucho tiempo con ganas de visitar esta hermosa ciudad. Portugal es un país que me tiene enamorado y sus dos grandes ciudades siempre me han atraído muchísimo. Si en otro artículo describí el paseo por Lisboa, aquí vamos a realizar una ruta preciosa por Oporto: en el corazón de la ciudad. Hemos quedado en la Avenida dos Aliados para iniciar la caminata. Como todos sabéis diariodeandar intenta siempre hacer todos sus recorridos a pie. Y aquí no podía hacer una excepción. Esta avenida, junto con la Praça da Liberdade, representan la plaza central de Oporto, presidida por el edificio del ayuntamiento. En la plaza, como estrella principal y hecha en bronce, vemos la estatua ecuestre Don Pedro IV. Todos los edificios blancos que rodean la avenida son de finales del siglo XIX o principios del XX, de la época modernista.

Oporto: en el corazón de la ciudad

La estación de São Bento

A unos 300 metros de donde nos encontramos, y caminando hacia el sur, en dirección al río Duero, está la estación de São Bento. La más bonita de Portugal. Y dicen que es una de las más bellas de Europa. Al entrar a la estación te encuentras un hall decorado con unos veinte mil azulejos. Cada uno está ilustrado a mano con escenas de momentos importantes de la historia lusa. La estación de São Bento fue inaugurada en 1916. Aunque no vayáis a coger un tren, la estación de São Bento es una visita obligada en Oporto. Hay que decir que la estación cuenta con taquillas para guardar el equipaje (su horario es de 05:00 a 00:45, cuestan 1 € la primera hora, pudiendo utilizarse un máximo de 24 horas). Algo que nos comentaron, cuidado con los carteristas en días de mucha aglomeración.

Oporto: en el corazón de la ciudad

Dejamos la estación y nos dirigimos a la rua de 31 de Janeiro, alejándonos de la Praça da Liberdade. Una cuesta algo pronunciada que nos lleva a toparnos de frente con la igleja de Santo Ildefonso. Por lo que este encuentro se merece una breve parada. La iglesia de San Ildefonso se encuentra situada en uno de los laterales de la céntrica plaza de la Batalla de Oporto (Praça da Batalha). Sin duda alguna el espectáculo está en el exterior, sus 11.000 azulejos representan escenas de la vida de san Ildefonso y el Evangelio y son de fecha 1931. La entrada es gratis y su horario es lunes: de 15:00 a 18: 30h. De martes a sábado: 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18: 30h. Domingo: 9:00 a 13:00 y de 18:00 a 20: 00h.

Oporto: en el corazón de la ciudad

Rua de Santa Catarina

Seguimos por la rua de Santa Catarina, una de las calles más famosas de Oporto, dejando la iglesia de San Ildefonso atrás. En esta calle se encuentra el bonito café Majestic, muy caro pero con una fachada preciosa. Por lo que seguimos camino sin tomar nada para girar a la izquierda hacia la rua Formosa y llegar al famoso mercado do Bolhão. Inaugurado en 1914, este mercado es uno de los sitios más auténticos de Oporto y una visita imprescindible. Por los alrededores también se ven otro tipo de edificios de marcado carácter modernista. Seguimos avanzando en esta bella jornada en Oporto: en el corazón de la ciudad.

Oporto: en el corazón de la ciudad

Estamos llegando de nuevo a la avenida dos Aliados, pero esta vez a su lado norte, donde está el Ayuntamiento. La Câmara Municipal do Porto preside con toda su elegancia esta avenida desde lo alto. Allí se reúnen los portuenses en las ocasiones especiales, como el fin de año, conciertos públicos o celebraciones futbolísticas. Famoso este punto también desde hace pocos meses por ser uno de los lugares más fotografiados de la urbe. Gracias a la palabra en azul del nombre de la ciudad. Por lo que toca hacer la breve parada para posar con el nombre de Porto y seguir camino de nuevo hacia el sur para admirar la belleza de la desembocadura del río Duero.

Iglesia de los Clérigos

Volvemos a descender por la avenida dos Aliados en dirección sur, y giramos ahora en la Praça da Liberdade hacia la rua dos Clérigos. Una imponente vista de la iglesia dos Clérigos se presenta ante nosotros. Esta iglesia fue construida entre 1735 y 1748 en un estilo barroco. Está coronada por la torre dos Clérigos que es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Esta torre es la más alta de Portugal; sus 76 metros de altura y los más de 200 escalones dan acceso a una privilegiada vista panorámica de Oporto. Abre todos los días de 9 de la mañana a 7 de la tarde. La entrada a la iglesia es gratuita pero subir a la torre cuesta 5€.

Oporto: en el corazón de la ciudad

Tomamos ahora la rua de São Filipe de Nery para desembocar en la rua de São Bento da Vitória, donde encontraremos en línea recta, un parquecito que es una auténtica maravilla. Un rincón precioso de Oporto: en el corazón de la ciudad. Llegamos al mirador da Vitória. Las vistas desde este lugar son impresionantes. De frente, el río Duero y la otra parte de la ciudad, las bodegas de oporto de Vila Nova de Gaia. A la izquierda, la catedral de Oporto en todo lo alto; más abajo, la iglesia de San Lorenzo. Y detrás de esta el blanco del Palacio Episcopal. Por lo que podeís comprobar, las vistas son realmente espectaculares. diariodeandar lo vuelve a conseguir. El puente don Luis I me está esperando allí abajo. Es hora de proseguir el camino.

La Ribeira

Llegamos a la orilla del río Duero tras pasar por la praça da Ribeira. La Ribeira de Oporto es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCOToda buena postal de Oporto muestra la colorida y pintoresca imagen de la ciudad vista desde su mejor ángulo. Un lugar ideal para terminar este paseo, buscar un buen restaurante donde comer y disfrutar de la imagen del puente Don Luis I desde la mejor perspectiva. Fue construido en 1877 por Teófilo Seyrig, quien era socio de Eiffel. En verano es llamativo ver a los pobladores de la Ribeira bañarse en el río Douro y ver cómo algunos saltan desde el nivel bajo del puente. Luego se pasan pidiendo unas monedas a los turistas que les han hecho fotos. Estamos en Oporto: en el corazón de la ciudad.

Lo más característico del puente de Don Luis I es su gran arco de hierro, para cuya construcción fueron necesarias miles de toneladas de este material. Además, el puente cuenta con dos pisos: por el superior, de casi 400 metros de longitud, circula el metro de Oporto y por el inferior, de unos 175 metros, los vehículos. En ambos niveles hay habilitados carriles específicos para peatones, por lo que se puede pasear por el puente e ir parando a mirar o hacer fotos donde nos apetezca. Es un punto y final perfecto para despedirnos de esta hermosa ciudad. Portugal sigue sin decepcionarme.

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