Italia

Florencia

4 de agosto de 2010

La capital de la Toscana que, como escribió Stendhal, posee un “encanto sutil”, conserva un patrimonio histórico-artístico conocido en todo el mundo. Su casco histórico es un archivo viviente de la cultura italiana y europea; justamente es por esto que Florencia ha sido uno de los primeros lugares que la Unesco incluyó en la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad.

En el crucero por el Mediterráneo que hicimos con Ángela y María en el verano de 2010, visitamos varias localidades francesas e italianas. Fueron visitas rápidas a los centros históricos de hermosas ciudades. Famosas por su tesoro histórico y artístico. Como es el caso de Florencia. Capital de Italia durante algunos años, la ciudad ha sido cuna de artistas que han hecho la historia del arte y de la literatura desde el siglo XIII hasta nuestros días. Hablamos de Petrarca y Boccaccio, Brunelleschi, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Lorenzo de Médici y Macchiavelo. La historia de Florencia podría ser contada a través de los grandes hombres que aquí han nacido y que la han hecho famosa  a través de sus creaciones. Al mismo siglo XIII se remonta la construcción del Duomo, su catedral: la Basílica de Santa María del Fiore, con la famosísima e impresionante cúpula de Brunelleschi.

Pasear a través de las callejuelas del casco histórico permite imaginar la intensa vida de los comerciantes y los secretos e intrigas del poder político y civil que se desarrollaban entorno a la Plaza de la Señoría. Allí destaca la copia de la espléndida figura del David de Miguel Ángel (el original se encuentra en el Museo de la Academia). Desde hace siglos la espléndida estatua en frente de la Logia de la Señoría o dei Lanzi, es una auténtica galería de arte al aire libre y el Palazzo Vecchio, uno de los más importantes palacios públicos medievales de Italia. Desde aquí se accede al ingreso de la Galería de los Uffizi , el más antiguo museo de arte de la Europa moderna.

La Fontana del Porcellino es uno de esos puntos de Florencia que tenemos que visitar y no nos costará un euro. Se trata de un jabalí de bronce muy famoso entre los turistas de la ciudad. El brillante hocico de la Fontana del Porcellino demuestra que se frota cientos de veces al día. Según la tradición frotarlo garantiza que tendremos fortuna o que volveremos a la ciudad. Sin duda alguna hay que dar un paseo por el Puente Viejo (Ponte Vecchio). Con sus talleres históricos de orfebres y plateros y el corredor proyectado por Vasari. Que unía los edificios de la orilla derecha con el Palacio Pitti, en el otro lado del río Arno. Y que venía siendo utilizado por los Médici como vía protegida para alcanzar su morada.

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