Etapa 26: O Cebreiro – Triacastela

Miércoles, 19 de julio de 2017

Y comienzo la última parte de mi Camino de Santiago. Os dejé en abril con la hermosa, espectacular y agotadora subida de 7 kilómetros a O Cebreiro. Y desde este pequeño pero mítico enclave de la ruta jacobea vuelvo a mis andares. Era la Etapa 25.
Antes de nada tengo que dar las gracias a los Trip Eros (la Duodécima cayó chicos) por sus regalos el día de mi cumple (5 de julio). Muy agradecido bribones. Daré buen uso a mis Salomon y tendré buena lectura por las noches.

Ayer me dejó el autobús en Pedradita do Cebreiro (dejé el coche en Palas de Rei). Tuve que llegar hasta aquí caminando los 4 kilómetros que separan ambas poblaciones. Por la carretera me encontré con Josu y Borja, dos universitarios de Bilbao, que con sus camisetas del Athletic me llamaron la atención. Hoy hemos hecho la ruta juntos.

Con los chicos del Athletic.

El 18 de julio de 2016, en Saint Jean Pied de Port, escribí mis primeras letras en esta aventura y un año y un día después continúo con esta historia. Ya he dejado atrás Francia, Navarra, La Rioja, Castilla y León. Ahora me adentro de pleno en estas añoradas «terras galegas» que me traen tantos recuerdos. Hoy me sumerjo en la tierra de Santiago, la de la niebla y el orballo, la de los sube y baja continuos, la de bosques de robles y castaños, la de las vacas… Estamos a pocos kilómetros del final.

Solamente me ha llovido un día desde que salí de Saint Jean. Fue entrando en León, allá por la Etapa 19. En la jornada de hoy, Etapa 26, no ha sido una lluvia intensa y fuerte, sino el famoso «orballo» que se explica más arriba. No hemos visto el sol hasta la llegada a Triacastela y ya después de comer pero las sensaciones han sido de nuevo estupendas.

En la pequeña aldea de O Cebreiro.

Saliendo de O Cebreiro tomamos una senda muy cercana a la carretera que nos arropa con sus hayas, acebos y demás catálogo de especies atlánticas. El primer alto, el de San Roque, no tarda en llegar. Al otro lado de la LU-633, a 1270 metros y ante una amplia panorámica, se alza la plástica escultura de un peregrino medieval que avanza contra el viento.

Cinco kilómetros después afrontamos una durísima aunque breve cuesta por la que alcanzamos el alto do Poio. Un bar-albergue y un mesón reciben estratégicamente a los caminantes, ansiosos por estabilizar su ritmo cardiaco tras semejante acelerón.

Por lo menos, en esta Etapa 26, una jornada pasada por agua, me ha dado la oportunidad de estrenar toda mi equipación impermeable. Que la tenía sin utilizar desde que la compré el año pasado. Avanzando entre el abrigo de la vegetación de la montaña ascendemos hasta el punto más alto del camino francés en Galicia.

Desde el Alto do Poio sólo queda que descender hasta la localidad de Triacastela. Allí me espera mi alojamiento, la Pensión-Albergue Lemos, 45€ la noche con desayuno. Dejo los enlaces de otros alojamientos en Triacastela, después la peli de esta Etapa 26. Y, al final, un pequeño vídeo de alguien que hace el Camino a su manera.

Final de etapa en Triacastela.

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