Senda Pirenaica. Etapa 29: Refugio de Malniu – Puigcerdá

Jueves, 26 de agosto de 2021

Parece que termina lo más duro en esta etapa 29 de mi Senda Pirenaica. Una jornada tranquila, casi de descanso de lo vivido en tierras andorranas. Y, sobre todo, olvidando las horas en las que me desvié de la ruta en la etapa de ayer. A punto estuve de que me cogieran dos tormentas, pero tuve suerte. Hoy amanece un día estupendo, con algunas nubes que adornan el cielo azul. Salgo del refugio de Malniu sin pisar la pista que lleva a Meranges, que la dejo a mano derecha. Me adentro en el bosque, con una señalización horrorosa, por lo que tengo que tirar de nuevo del GPS. Sigo por un sendero que discurre por terreno ondulado entre pinares hasta salir a la pista que va de Malniu a la estación de esquí nordico de Guils-Fontanera. Antes de llegar al refugio de La Feixa giro 90º a la derecha.

Me acerqué al refugio para echar un vistazo pero no hay que llegar hasta allí. Me adentro en el pla de La Feixa, donde un cartel con forma de flecha señala en dirección al refugio que acabo de dejar atrás. Sigo por un sendero muy cómodo y un poco más adelante vuelto a atravesar otra pista, muy cerquita de la estación de esquí. Paso entre los caballos que pastan en esos campos de hierba y comienzo a divisar el mar de nubes que cubre la comarca de la Cerdanya. Hacia allí me dirijo en un cómodo descenso disfrutando del paisaje de la sierra del Cadí que tengo justo enfrente. El camino desciende con rapidez hacia Guils de Cerdanya siguiendo paralelo al torrente de la Mata de l’Ós. Se divisa en primer término y después Puigcerdá. Lo más bonito de esta etapa 29 de la Senda Pirenaica ha terminado.

Un final de vergüenza

Después de casi 10 kilómetros espectaculares llega el gran fiasco de la jornada: 5 kilómetros de asfalto. Dejo atrás la preciosa localidad de Guils de Cerdanya y con mucho cuidado comienzo a caminar por la GIV-4035. La GIV-4035 no se me olvidará en la vida. He pasado más miedo en ese tramo de carretera que en los cerca de 600 kilómetros que llevo ya de Senda Pirenaica. Lamentable. Me parece increíble que no haya otra manera de llegar a Puigcerdá. Es una manera muy fea de llegar a una localidad tan bonita y tan significativa en la comarca de la Cerdanya y en los Pirineos. Hacer referencia a la cordillera pirenaica y encontrarte con esta llegada es muy triste. Qué recuerdo más feo de una etapa bonita pero nada exigente. Y con unas vistas espectaculares de la sierra del Cadí.

En fin, espero que alguien tome nota de esta denuncia y algún día se pueda hacer algo antes de que a algún senderista le ocurra una desgracia. Entonces lo lamentaremos. Afortunadamente dejo la carretera y por el puente de San Martín llego a un feísimo polígono industrial que me lleva por una abarrotada calle llena de vehículos hasta el final de la etapa. Estoy en la estación de ferrocarril de Puigcerdá. Donde tenemos distintas opciones de transporte si no pernoctamos aquí: taxi, autobús y tren. Para mí es el final de esta aventura en los Pirineos por este año. Ya queda muy poco para llegar al cabo de Creus, final de esta travesía pirenaica. Pero eso es algo que os contaré el año que viene. Según la web que llevo siguiendo desde que comencé esta singladura, me quedan 11 etapas. Nos vemos en 2022.