Etapa 21 del Camino: San Martín del Camino – Astorga

Etapa 21

El guión de esta etapa 21 del Camino de Santiago empieza en el mismo punto y seguido con el que acabó la anterior: la interminable, monótona y aburrida llanura del páramo leonés. Y todo bien salpimentado por los ruidos y olores del tráfico de la N-120. Por fortuna, antes de media mañana se llega a uno de esos lugares mágicos que han sobrevivido al tiempo. Se trata del hermoso puente de piedra sobre el río Órbigo, uno de los vados más famosos del Camino y no sólo por sus características arquitectónicas. Desde Órbigo se puede seguir también por un andadero pegado a la N-120, pero es más tranquilo y solitario el trazado antiguo por Villares y Santibáñez. Los montes de León quedan a un suspiro; detrás está El Bierzo; después, Galicia. En este nuevo parón en el Camino me quedo a tiro de piedra del final.

Etapa 21 del Camino de Santiago

Llego a esta etapa, la última etapa programada para este verano y la melancolía del Camino recorre mi mente. Lo que en un principio iban a ser doce días de un largo sendero, se han convertido en veintiuno. Con la idea puesta de terminar la ruta jacobea el próximo verano. La despedida parte de San Martín del Camino. Últimos kilómetros del eterno páramo que he recorrido estos días. No me extraña el apellido de algunos de los pueblos de esta zona. Al salir de San Martín del Camino continúo por un sendero con plantaciones de chopos cuyas ramas albergan numerosos nidos de grajas. Conformando una bella y sobrecogedora estampa. Chopos, álamos blancos o plateados, olmos, paisajes de pasos arbolados marcan este tramo. Por lo menos te distraen del tráfico que tengo a apenas un par de metros, el de la omnipresente N-120.

Etapa 21 del Camino de Santiago

Domingo, 28 de agosto de 2016

Tras cruzar la amplia red de canales de regadío -la medieval presa Cerrajera y la acequia de Castañón– entre praderas, llegamos al que constituye uno de los hitos del Camino: el puente del Paso Honroso y el municipio de Hospital de Órbigo. Antiguo asentamiento romano, su historia toma especial relevancia cuando se funda la encomienda de San Juan de Jerusalén. La villa creció a uno y otro lado del río, y la ruta se divide tras su popular pasarela pétrea. Un puente erigido en el siglo XII pero de origen romano. Es uno de los puentes más largos y espectaculares de toda la ruta jacobea. Conserva su obra de sillares y su trazado sinuoso medieval en planta y alzado, donde encontramos diferentes marcas de cantero. El puente está vinculado a la legendaria historia del «paso honroso» del caballero Suero de Quiñones, una de las gestas jacobeas más populares.

Según cuentan las crónicas, todo empezó cuando Juan II de Castilla recibió a Suero de Quiñones en el castillo de la Mota de Medina del Campo. El hidalgo expuso al monarca su intención de ponerse una argolla al cuello y todos los jueves retarse en duelo por amor a su dama, cuyo nombre ocultó para no dañar su honor. En el año santo de 1434 convocó justas. Y entre el 10 de julio y el 10 de agosto venció a todos los caballeros que presentaron combate, en total 166. Cuando terminó, peregrinó a Compostela y ofreció sus armas al apóstol, para liberarse así de ese amor anhelado pero no correspondido. Una vista espectacular de su famoso puente y un momento de la historia digno de reseñar: el paso honroso. Sin duda alguna una de las localidades más bellas que he conocido desde que salí de Saint Jean.

Etapa 21 del Camino de Santiago

Dejo atrás Hospital de Órbigo en la etapa 21 del Camino de Santiago

Tras Hospital de Órbigo, inmerso en los páramos leoneses, donde el Camino es una trazada sobre la planicie, se me plantean dos opciones. De frente continúa la traza histórica por un andadero paralelo a la N-120. A la derecha, opción muy valorada por los peregrinos, el Camino se dirige hacia Villares de Órbigo y Santibáñez de Valdeiglesias por un paisaje agrario y de monte bajo. Ambas opciones se juntan en el crucero de Santo Toribio. Como siempre, elijo el sendero histórico, aunque os digo, a pesar de que hagáis más kilómetros, que la otra opción es mucho más interesante. Decepcionante a más no poder la primera opción. Todo el rato al lado de la carretera y con algunos puntos en los que pasas verdaderos apuros. Por lo que, si volviera a hacer el Camino, iría por las otras dos poblaciones mencionadas anteriormente.

Etapa 21 del Camino de Santiago

El único momento mágico de la etapa 21 del Camino de Santiago, sin duda alguna, fue el paso por Hospital de Órbigo. Porque el resto es idéntico al de días anteriores. Un extenso paisaje llano acompañado del ruido de los vehículos que pasan por la N-120 a la vera del sendero. Hasta que por fin, a lo lejos de una larga pista, diviso el crucero de Santo Toribio, señal de que Asturica Augusta (Astorga) está a tiro de piedra. Desde este enclave, moderno templo e hito de caminantes, contemplaremos Astorga y su vega, a la sombra del Teleno y los montes de León. Según cuenta la tradición, el obispo Toribio, astorgano del siglo V, fue hecho prisionero en el transcurso de unos conflictos religiosos y desde este lugar bendijo la ciudad para que fuera perdonada. Sin duda, las vistas son espectaculares.

Etapa 21 del Camino de Santiago

Finalizo en Astorga la etapa 21 del Camino de Santiago

Desde el alto de Santo Toribio, cuyo crucero domina la llanura astorgana, se baja por una pista de tierra hasta San Justo de la Vega. Donde el desvío de la nacional ha convertido a los peregrinos en casi los únicos clientes de los muchos servicios que ofrece. Tres kilómetros después piso la muy noble, leal , benemérita, augusta y magnífica ciudad de Astorga, considerada la capital de la Maragatería. Me dirijo a la estación de autobuses para ir a León, donde tengo el coche. Como tranquilamente en la capital leonesa y regreso en mi vehículo a Hoyos, en la sierra de Gata. No me quedo a dormir aquí en esta etapa 21 pero os dejo los enlaces de albergues en Astorga.

Importante centro astur y romano, eje de comunicaciones y capital de la Maragatería, tuvo una sólida vinculación con el Camino, como lo demuestra la existencia en la Edad Media de hasta 25 hospitales en su perímetro. Igual número que los de la ciudad de Burgos, sólo que en esa época Astorga contaba con 1.500 habitantes, 10 veces menos que la capital burgalesa. Tan abundante fue la oferta que se creó una nueva figura, el veedor, encargado de visitar al anochecer todos los establecimientos para que los pobres y los viajeros no repitiesen cada jornada en uno diferente y no permaneciesen meses en la ciudad de gratis. Sin duda alguna, la villa de Astorga es toda ella un monumento que merece ser explorada con detenimiento. Quizás algún día.

En Astorga me despido hasta muy pronto

Astorga es una ciudad monumental, como Cáceres. En un palmo de terreno se concentran el Palacio Episcopal, encargado a Gaudí tras el incendio que en 1866 acabó con la antigua residencia del prelado astorgano y que ahora alberga el Museo de los Caminos; los restos de las murallas, y la catedral de Santa María, que tardó 300 años en concluirse y cuyas torres son lo primero que ven los peregrinos. Mi aventura en el Camino de Santiago ha finalizado por este año. Volveré. Ahora os dejo la peli de esta etapa 21:

Y aunque el palacio episcopal merece una reseña aparte, me quedo para despedirme con otra catedral erigida en nombre de Santa María. Espectacular y maravillosa, como tú, MARÍA.

Tras Astorga llega por fin la noticia más esperada por todos los que seguirán caminando: se acabó la eterna, aburrida y fatigosa llanura catellanoleonesa. Se acabó fijar inútilmente la vista en una llanura perenne. Se acabaron los páramos sin sombra calcinados por un sol de justicia. Los montes de León esperan al fondo. Pero esa es una historia que, esta vez si, os contaré el año que viene.

Última foto en el Camino en 2016

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