Etapa 21: San Martín del Camino – Astorga

Domingo, 28 de agosto de 2016

Llego a la última etapa programada para este verano y la melancolía del Camino recorre en mi mente. Lo que en un principio iban a ser doce días de un largo sendero, se han convertido en veintiuno. Con la idea puesta de terminar la ruta jacobea el próximo verano. La despedida parte de San Martín del Camino. Últimos kilómetros del eterno páramo que he recorrido estos días. No me extraña el apellido de algunos de los pueblos de esta zona.

A siete kilómetros aproximadamente de la salida, nos alejamos de la N-120 por la derecha y pasamos junto a un bonito depósito de agua en ladrillo. Pronto cruzamos la carretera provincial en Puente de Órbigo  junto a la iglesia de Santa María, cuya espadaña suele soportar más de un nido de cigüeña. En Hospital de Órbigo merece la pena detenerse un buen rato. Una vista espectacular de su famoso puente y un momento de la historia digno de reseñar: el paso honroso. Sin duda alguna una de las localidades más bellas que he conocido desde que salí de Saint Jean.

Cruzo el puente y a la salida tengo dos opciones. De frente continúa la traza histórica por un andadero paralelo a la N-120. A la derecha, opción muy valorada por los peregrinos, el Camino se dirige hacia Villares de Órbigo y Santibáñez de Valdeiglesias por un paisaje agrario y de monte bajo. Ambas opciones se juntan en el crucero de Santo Toribio pero yo creo que mezclé las dos.
El único momento mágico de la jornada, sin duda alguna, fue el paso por Hospital de Órbigo. Porque el resto es idéntico al de días anteriores. Un extenso paisaje llano acompañado del ruido de los vehículos que pasan por la N-120 a la vera del sendero. Hasta que por fin, a lo lejos de una larga pista, diviso el crucero de Santo Toribio, señal de que Asturica Augusta (Astorga) está a tiro de piedra.

Desde el alto de Santo Toribio, cuyo crucero domina la llanura astorgana, se baja por una pista de tierra hasta San Justo de la Vega. Donde el desvío de la nacional ha convertido a los peregrinos en casi los únicos clientes de los muchos servicios que ofrece. Tres breves kilómetros después piso la capital de la maragatería. Me dirijo a la estación de autobuses para ir a León, donde tengo el coche. Como tranquilamente allí y regreso en mi vehículo a Hoyos, en la sierra de Gata. No me quedo a dormir aquí en la ruta pero os dejo los enlaces de albergues en Astorga.

Mi aventura en el Camino de Santiago ha finalizado por este año. Volveré. Ahora os dejo la peli de esta etapa:

Y aunque el palacio episcopal merece una reseña aparte, me quedo para despedirme con otra catedral erigida en nombre de Santa María. Espectacular y maravillosa, como tú, MARÍA.

Tras Astorga llega por fin la noticia más esperada por todos los que seguirán caminando: se acabó la eterna, aburrida y fatigosa llanura catellanoleonesa. Se acabó fijar inútilmente la vista en una llanura perenne. Se acabaron los páramos sin sombra calcinados por un sol de justicia. Los montes de León esperan al fondo. Pero esa es una historia que, esta vez si, os contaré el año que viene.

Me despido de Astorga.

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