Etapa 1: Saint Jean Pied de Port – Roncesvalles

lunes, 18 de julio de 2016

Tenía la opción de comenzar esta aventura del Camino de Santiago desde la localidad navarra de Roncesvalles. Allí la inicia casi todo el mundo, porque la subida y luego bajada de los Pirineos es muy dura, pero… si hago el camino francés, ¿qué menos que hacerlo desde Francia? Por lo tanto, el inicio de «mi Camino de Santiago», la Etapa 1, es desde Saint Jean Pied de Port, una localidad preciosa. Hoy tendré un desnivel de más de 1.250 metros, veremos si la preparación de estos días ha servido de algo.

Serán más de 700 kilómetros cuando llegue a Santiago de Compostela. Más de 20.000 pasos al día, según Runtastic, la aplicación que estoy utilizando para calcular las distancias y la ubicación, hasta que llegue al final del trayecto. El Camino de Santiago, y su versión del camino francés más que ninguna, está muy bien señalizada. No hay posibilidad alguna de perderse, pese a ello, he querido apoyarme en la Guía Consumer de Eroski. La mejor que yo he visto en la red. Agradezco desde aquí la ayuda que prestan a todos los peregrinos. Decir que las fotos de los perfiles y de las distancias las he tomado prestadas de esa web. Y aquí está mi primer paso en el Camino de Santiago:

Salir de Saint Jean es fácil y cómodo. Pero en los primeros kilómetros ya vamos a comenzar a sufrir las primeras rampas, antesala de lo que nos queda por subir. Hemos de tener en cuenta que en esta etapa (por eso mucha gente la elimina de su itinerario) pasamos de un lado de los Pirineos al otro. Como dije antes, más de mil metros de desnivel. Un terrible repecho nos recibe a continuación y conviene afrontarlo muy despacio. Facilitando así el calentamiento progresivo en una etapa que va a exigirnos mucho esfuerzo y que hay que tomarse con mucha calma. Es más, para evitar un sufrimiento excesivo y hasta un probable susto se recomienda venir bien entrenado. Estamos en «le Chemin de Saint Jacques de Compostelle».

Después del albergue de Huntto, la carretera nos da una pequeña tregua. Ocupa su lugar una senda que gana la partida a la pendiente con una sucesión de curvas de herradura. Seguimos avanzando ya por una carretera de montaña. Cada metro que caminamos nos eleva más y más. Pronto me encontraré con ovejas de raza Manech . Y caballos provistos de una robustez que les permite sortear las inclemencias del tiempo en estas alturas pirenaicas.

Ya he caminado los primeros 10 kilómetros de mi sendero. Diviso a lo lejos, sobre una cresta rocosa, el primer símbolo importante de la ruta jacobea en su versión francesa: la Virgen de Biakorri. Adornada con flores, collares, cruces, conchas y demás ofrendas peregrinas, destaca con una belleza inusual. Llamando la atención de todos los caminantes. Las vistas desde ese punto son impresionantes.

Cuatro kilómetros más adelante nos encontramos con la cruz de Thibault. También hay una señal de madera tallada con la inscripción Roncesvaux/Orreaga. Dejamos la carretera de montaña de asfalto a la izquierda y subimos por el sendero de la derecha monte a través.

Bajo las laderas del pico Leizar recorremos el kilómetro escaso que resta hasta el collado de Bentarte. Allí se encuentra la famosa fuente de Roldán, que recuerda al oficial de Carlomagno derrotado en la batalla de Roncesvalles por los vascones junto a su ejército allá por el año 778. Allí podremos rellenar nuestra cantimplora con agua limpia y fresca de las montañas.

Seguimos más adelante y entramos en la Comunidad Foral de Navarra, no dejamos de ganar altitud. La pista pedregosa se endurece hasta alcanzar el collado Lepoeder. El punto de más altura de la etapa y uno de los más altos de toda la ruta jacobea, a 1.430 metros de altitud. Estamos en el kilómetro 20. Ya solo queda descender. La paliza que llevo a cuestas, el peso de la mochila y la subida tan brutal que hemos tenido, precisan de sumo cuidado ahora para bajar hacia el puerto de Ibañeta. Y la llegada soñada a Roncesvalles. Menos mal que las sombras del bosque de hayas que encuentro en mi bajada me protege de la dureza del sol y me refresca. A pesar de ese consuelo las rodillas sufren de lo lindo.

Salgo del bosque por fin y a doscientos metros voy a dar con la carretera que va de Pamplona a Saint Jean Pied de Port, he llegado a Roncesvalles. Ha sido una etapa durísima, 20 kilómetros de subida continua, con rampas elevadísimas y cuestas eternas. Y 7 kilómetros finales de bajada, agotadores y con pendientes peligrosas para las rodillas. En el día de hoy, 18 de julio, alcancé mi primer objetivo en esta aventura: Roncesvalles.  Paso al lado del albergue de peregrinos de la Real Colegiata de Roncesvalles. No había decidido quedarme esta noche allí y dirijo mis pasos hacia mi hotel. Como casi todos los que utilizaré en esta aventura, los he reservado en Booking. A continuación os dejo el vídeo de la jornada de hoy, no tengo más fuerzas para seguir escribiendo. Lo único que deseo es coger la cama. Mañana la Etapa 2.


Mi alojamiento en esta Etapa 1 es el Hotel Roncesvalles, me sale la pernoctación por 75€. Este hospital medieval restaurado está al lado de la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles, uno de los puntos más emblemáticos del Camino de Santiago. La wifi funciona perfectamente, estaría bueno con estos precios, y la habitación dispone de todas las comodidades. El restaurante rústico de este hotel ofrece un desayuno bufé diario y la cena se puede servir bajo petición. Tiene un bar salón y una gran terraza.

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