Etapa 2: Roncesvalles – Zubiri

martes, 19 de julio de 2016

Comienza la segunda etapa, tras un día de montaña carente de núcleos habitados, la segunda etapa promete un guión diferente. Desde mi hotel salgo a la N-135. Pasados unos metros me meto por el arcén a una senda que va a dar al bosque de Sorginaritzaga o robledal de Brujas. Un bosque de hayas, robles y alerces, que según la tradición era frecuentado por brujas. Aquí se celebraban algunos de los más conocidos akelarres del siglo XVI que motivaron una durísima y sonada represión. Aquello acabó con nueve personas de la zona quemadas en la hoguera acusadas de practicar la brujería y la magia negra. Además, con el fin de purificar el lugar se levantó la Cruz Blanca. Símbolo de protección divina en el camino que hasta 1880 era vía principal entre Roncesvalles y Burguete. Un bucólico paseo que no dura más de tres kilómetros.

Sigo caminando durante diez kilómetros más. Dejo atrás Burguete/Auritz, localidad que es cruce de caminos. El que yo sigo se cruza con la conocida y dura Senda Pirenaica que viene del cabo de Higuer (en el mar Cantábrico) y llega hasta el cabo de Creus (en el Mediterráneo). Burguete se encuentra enclavada en «el territorio más malditamente salvaje de los Pirineos», según escribió Ernest Hemingway. Un lugar de fascinante belleza atravesado por la Ruta Jacobea. Un conjunto histórico que ha sido declarado Bien de Interés Cultural. Este pueblo-calle nació al calor del Camino de Santiago para dar servicio a los peregrinos que llegaban de Europa atravesando los Pirineos. A su paso dejaron miles de historias que se suman al pasado fulgurante de estas tierras. Por ellas desfilaron las legiones romanas en sus campañas hacia Hispania o donde los vascones derrotaron a Carlomagno en el siglo VIII.

Paso también por Espinal y Gerendiain para llegar a la localidad de Lintzoain. Hasta ahora el sendero ha sido cómodo y sin problemas, nada comparable a la etapa de ayer. Una vez en Lintzoain pasamos junto al frontón. Torcemos a la derecha para coger un carretil de cemento muy empinado, quizás lo más duro de la jornada de hoy. Se sigue por pista de gravilla – un mojón se encarga de recordarnos los cuatro kilómetros que restan hasta el alto de Erro – y se continúa a través de una estrecha senda. Las primeras rampas son las más duras pero la pendiente cede y el camino se ensancha. Incluso hay buenos tramos en claro descenso, como el que nos lleva hasta el mismo alto de Erro, donde cruzamos la N-135.

Ocho kilómetros después de un paseo atractivo y cuesta abajo (esta vez una bajada suave, no como la de ayer hasta Roncesvalles) llego a mi destino: Zubiri. Un pequeño y tranquilo pueblo por el que discurre el río Arga. Con un baño estupendo y que me recuerda a mi querida Sierra de Gata, al norte de la provincia cacereña. Rodeada de un bello paisaje, Zubiri es la capital del valle de Esteribar y una de las localidades más pobladas de la zona. Aunque el pueblo se ha transformado recientemente, conserva alguna casa característica del siglo XVIII. Me dirijo en primer lugar a mi alojamiento, hoy en la Pensión Amets, que me cuesta 45€ la noche. Una duchita y a degustar la buena gastronomía navarra. Si lo que buscas es un albergue aquí te dejo alguna información (pinchando en cada enlace vas a cada uno de los albergues):

Comparado con lo de ayer, lo de hoy ha sido un paseo. Ha hecho calor pero la ruta fue cómoda y no hubo ningún problema. Todo era descenso exceptuando dos «pequeños» repechos a mitad del sendero. La tarde fue muy agradable, en compañía de mis compañeros peregrinos, los maestros malagueños. Gracias por vuestra compañía.

Os dejo el resumen de esta jornada en mi nueva pequeña peli. Si os gusta dadle a Me gusta y podéis suscribiros. Llega la hora de descansar.

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