
Países Bálticos
Del 13 al 31 de julio de 2026
Este mes de julio emprendí un apasionante road trip por los Países Bálticos. Un recorrido que comenzó con un vuelo hasta Vilna (Lituania), haciendo escala en Ámsterdam. Y que me llevó a descubrir algunos de los rincones más fascinantes del norte de Europa. Durante 18 días recorrí Lituania, Letonia y Estonia en coche. Visitando ciudades Patrimonio de la Humanidad, castillos, parques nacionales, pueblos con encanto y paisajes costeros bañados por el mar Báltico. En esta sección encontrarás todos los artículos de este viaje. Con rutas, consejos, lugares imprescindibles y experiencias personales para ayudarte a organizar una aventura inolvidable por tres de los destinos más sorprendentes y menos masificados de Europa. En esta ocasión alquilé un coche y, como siempre, te recomiendo DISCOVERCARS. Además de tener unas ofertas imbatibles, ayudas al mantenimiento de este blog. Muchas gracias.


Salgo de Cáceres bien temprano con mi coche en dirección a Madrid. Como en los dos últimos años cuando vuelo desde Barajas, no llevo el vehículo hasta el aeropuerto. Lo dejo en mi barrio, donde viven mis padres, y allí cojo el metro en la estación de Valdezarza. En un par de transbordos (y por 3€ el billete) llego a la terminal correspondiente y a desayunar. Tengo que hacer escala en Ámsterdam y el primer vuelo contempla la salida a las 10:25, con llegada a las 13 horas. El horario se cumple a la perfección. Allí tengo que esperar un rato porque el vuelo a Vilna tiene la salida a las 16:35 con llegada a las 19:50 (hora local, una hora más que en España). Tengo la suerte de ir en un asiento con ventanilla. Este vuelo de ida me ha salido por 137,90€.

Road Trip por los Países Bálticos
Recorrer los Países Bálticos en coche es una de las mejores formas de descubrir una de las regiones más sorprendentes de Europa. Este viaje comienza en Vilna, la elegante capital de Lituania, famosa por su casco histórico barroco y su ambiente acogedor. Desde allí, la ruta continúa hacia lugares tan especiales como Trakai, con su castillo rodeado de lagos, y la curiosa «colina de las Cruces». También hay tiempo para recorrer la costa lituana y disfrutar de la península de Curlandia y la ciudad portuaria de Klaipėda. Las siguientes etapas me llevarán hasta Letonia. Riga recibe al viajero con su impresionante arquitectura modernista y un casco antiguo lleno de historia. Más allá de la capital aparecen pueblos con encanto, castillos medievales y extensos bosques que muestran el lado más natural del país. El viaje sigue hacia el norte para entrar en Estonia.

La primera parada será Tartu, la ciudad universitaria por excelencia de Estonia. Después llegan parques nacionales, turberas y pequeños pueblos que conservan la esencia del país. El recorrido termina en Tallin, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. Sus murallas, torres y calles empedradas convierten el final del viaje en una experiencia inolvidable. La capital estonia combina perfectamente su historia con una moderna vida cultural y gastronómica. Durante todo el recorrido, conducir resulta sencillo gracias al buen estado de las carreteras y a las cortas distancias entre los principales destinos. Esto permite disfrutar del paisaje con tranquilidad y realizar paradas improvisadas. Este road trip por Lituania, Letonia y Estonia ofrece historia, naturaleza, cultura y tranquilidad en un solo viaje. Es una ruta perfecta para descubrir destinos auténticos y alejados del turismo masivo, disfrutando de la libertad que solo un viaje en coche puede ofrecer.

Llegada a Vilna, comienza la aventura
El segundo vuelo, de Ámsterdam a Vilna, también llega a su hora. A las ocho de la tarde de Lituania, las siete en España (una hora de diferencia), llego a la capital del primer país que voy a visitar en este viaje. Con mi mochila y mi maleta pequeña salgo del avión, me dirijo a la parada de autobuses, y nada más llegar aparece el número 2. Justo el que tengo que coger para ir la centro. Me deja en menos de media hora en la estación de trenes de Vilna y andando hasta mi hotel estoy en cinco minutos. Las dos primeras noches de este periplo báltico estaré alojado en el City Gate Hotel. Muy cerquita de la entrada al casco histórico por la puerta de la Aurora. Reservado como casi todos los hoteles en los que estoy, en la web de Booking, me sale por 118€ solamente alojamiento.

La habitación está fenomenal y se encuentra perfectamente ubicada para explorar la capital lituana fácilmente. Me esperan 18 días para disfrutar de los tres Países Bálticos. Recorriendo sus carreteras y sus paisajes. Recuerdo lo que disfrutamos el verano pasado por las carreteras helvéticas en nuestro road trip por Suiza. En la información que he encontrado por internet he leído que conducir por estos tres países (Lituania, Letonia y Estonia) es fácil, seguro y muy recomendable para ganar libertad. Las carreteras están en buen estado, se circula por la derecha y el tráfico fuera de las grandes capitales (Vila, Riga y Tallin) es escaso. Así que imagino que disfrutaré de la conducción, disfrutando de los paisajes que atravesaré. Los límites de velocidad están en 90 en casi todas las vías. Aunque en alguna autovía, muy pocas, se puede llegar a los 110. Por lo tanto, comienza la aventura.

Primeros pasos en los países bálticos
He llegado muy bien a Vilna y realmente no estoy agotado. Es muy raro que me canse cuando estoy de viaje. La emoción de lo desconocido me activa físicamente y la fatiga no suele ser mi compañera de aventuras. Así que una vez que tengo todo organizado en la habitación y he cenado tranquilamente, decido ir a dar mi primer paseo por la capital lituana. Fuera del casco histórico, Vilna cambia de estilo y muestra una mezcla de casas tradicionales de madera de los siglos XIX y XX, bloques de pisos de la época soviética y edificios modernos de vidrio y acero en las nuevas zonas financieras. En los distritos residenciales periféricos predominan los grandes bloques de pisos prefabricados de hormigón construidos durante la Unión Soviética. Tienen un diseño muy repetitivo, líneas rectas y pocos adornos, pensados para albergar a un gran número de familias.

Como he mencionado anteriormente, el hotel está a 100 metros de la puerta de la Aurora o puerta del Amanecer. La entrada directa al centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Es uno de los cascos antiguos medievales y barrocos más grandes y mejor conservados de toda Europa del Este. Y nada más atravesar esa puerta, me encuentro con la iglesia de Santa Teresa. Uno de los monumentos más antiguos y bellos de la arquitectura barroca temprana de Vilna, construido en 1650 según el diseño de los arquitectos italianos Ulrich y Konstantinas Tenkaly. El exterior majestuoso y armonioso de la iglesia está decorado con arenisca sueca gris, mármol blanco y negro y granito. La iglesia de Santa Teresa fue creada siguiendo el modelo de los santuarios barrocos romanos, pero las proporciones de su fachada son más ligeras y verticales. Sin duda alguna, una auténtica belleza.



