Senda Pirenaica. Etapa 25: Àreu – Arinsal

Sábado, 21 de agosto de 2021

Una de las etapas más extraordinarias que he vivido en los Pirineos, esta etapa 25 de mi Senda Pirenaica. Sin duda alguna es una jornada que nunca olvidaré, debido a la majestuosidad de la misma. Paisajes impresionantes, toda la dureza del senderismo de montaña, imágenes espectaculares que permanecerán en mi memoria toda la vida. Comienzo la mañana madrugando mucho porque me esperan por delante más de 23 kilómetros. Dejo la pequeña localidad de Àreu por una pista -asfaltada al principio- por la que suele haber bastante tráfico en estos meses de verano. Me llevará hasta el aparcamiento de La Molinassa, punto de partida de ascensiones como la Pica d’Estats (3.143 m). Sigo en el Parque Natural de l’Alt Pirineu y me dirijo a tierras andorranas. El espectáculo continúa.

En menos de 6 kilómetros hemos llegado al Pla de la Selva, donde encontraremos un merendero aunque no agua. Buen lugar para descansar un ratillo y disfrutar del silencio del bosque. Cuatro kilómetros más adelante estamos ya en el aparcamiento de La Molinassa. Desde allí, enseguida pasamos el cruce del refugio de Vallferrera, de la Pica d’Estats y de una de las transversales al GR11. Unos metros más adelante llego a uno de los lugares más impresionantes que he visto en mi senda pirenaica, un paisaje idílico, unas imágenes extraordinarias: el Pla de Boet. Este lugar es un llano que el río Noguera de Vallferrera cruza haciendo unos bellísimos meandros y está rodeado de picos de mas de 2900 metros, lo que produce una estampa alpina inigualable. Me quedo un buen rato allí disfrutando de la hermosura del paisaje y de la tranquilidad absoluta que lo rodea.

Camino del refugio de Baiau

Dejo la cascada de Boet a mi izquierda, sin llegar a verla, y me aproximo al Pla d’Arcalís. Esta cascada no tiene gran altura, pero cae por una gran grieta en la roca y sus aguas descienden desde el barranco d’Arcalís. El terreno comienza a endurecerse y la pendiente ya es más exigente. La senda continúa entre bosque de pino negro y prados en los que abunda el ganado. La traza se separa del Riu de Baiau y gana los Estanys d’Ascorbes, a lo lejos ya se divisa el refugio metálico de Baiau. Estoy a un paso de coronar los enormes picos que forman el Clot de l’Olla, disfruto de los arroyos que descienden del deshielo y de las nieves que perduran hasta el mes de julio. Si tenemos suerte, cerca de los caminos forestales podremos ver rebecos, ciervos y muflones. También es muy importante la población de jabalíes.

No subo hasta el refugio de Baiau porque no voy a hacer noche allí y solamente dispone de servicio de alojamiento libre para 18 personas. Por tanto, lo bordeo por la orilla del lago y en la parte norte del mismo paro a descansar y comer. Me espera la durísima subida al port de Baiau (2.757 metros). En la imagen de abajo he señalado con flechas el itinerario de la subida, espectacular. Mucho cuidado al final de la misma porque el terreno se vuelve muy resbaladizo, los guijarros redondeados y abundantes pueden jugarte una mala pasada. No me quiero imaginar esta subida con lluvia o con niebla. En algunos veranos, a principios de julio, se pueden necesitar crampones. La verdad que yo tuve una verdadera suerte al pasar en un día muy claro. Llego a la cima y podemos decir que ya estoy en Andorra. Las vistas son magníficas.

En tierras andorranas

Miro a un lado y a otro, por delante y por detrás, y me emociono realmente con las imágenes que tengo a todo mi alrededor. Los pirineos aragoneses ya lejanos, muy cerca los pirineos catalanes y pisando Andorra. Delante mismo el Pic de Comapedrosa, el pico de mayor altitud de los pirineos andorranos, con sus 2.942 metros. Un buen momento para disfrutar de las alturas de la cordillera pirenaica en esta etapa 25 de mi senda pirenaica. Estoy entre dos maravillas de la naturaleza: el Parque Natural de l’Alt Pirineu y el Parque Natural de Valls del Comapedrosa. Este último tiene una superficie protegida de 15,42 km2. Destaca por su imponente paisaje de alta montaña formado por bosques, lagos y cascadas. Su red de rutas de senderismo y refugios de alta montaña permite realizar un gran número de excursiones y contemplar la fauna y flora autóctonas.

La senda pirenaica baja por el valle en dirección sur, directo hacia el estany Negre. Lo esquivo por la izquierda y sigo bajando camino de los Basses d’Estany Negre, que también bordeo por la izquierda. El terreno termina por abrirse al valle principal del Comapedrosa. El sendero desciende con rapidez, recorre el fondo del valle y deja a la derecha el desvío al refugio de Coma Pedrosa antes de llegar al collado del mismo nombre (2.224m). Sin duda alguna, estoy de nuevo delante de un paisaje extraordinario. No me canso de admirar este entorno tan maravilloso, que en muchas ocasiones te deja sin palabras. La dureza de esta jornada se evapora cuando disfrutas de parajes como estos. Por eso la montaña me tiene tan fascinado. A partir de este punto la senda baja con decisión. Arinsal me espera cinco kilómetros más abajo.

Una jornada apoteósica

Poco a poco va apareciendo ante mis ojos la localidad de Arinsal, el lugar donde termina la apoteósica jornada de hoy, esta etapa 25 de mi senda pirenaica. Un cartel nos da la bienvenida al Parc Natural Comunal Valls del Comapedrosa. Así que sigo bajando, dejo a mi izquierda una pequeña cascada. Paso junto a un hotel de insectos y llego a los primeros edificios de Arinsal. Atravieso un túnel de la carretera, al otro lado encontramos un punto de información turística. Sigo por la acera hacia el centro de la población. Muy pronto encuentro mi alojamiento en esta noche: Hotel Arinsal. Dentro del territorio de Arinsal se encuentran los picos de Coma PedrosaMedecorba y el Pla de l´Estany, que son los más altos del país. El pico de Arinsal limita las parroquias de La MassanaOrdino. Es hora de tomar una ducha y cenar.