Senda Pirenaica. Etapa 17: Puente de San Jaime – Cap de Llauset

Lunes, 19 de julio de 2021

Otra mañana magnífica la de esta Senda Pirenaica etapa 17. Llevo unos días de un tiempo estupendo en el que no aparecieron nubes ni las temidas tormentas vespertinas. Así que a seguir disfrutando de los Pirineos. Gran parte de esta jornada se realiza por pista, exactamente diez kilómetros, desde el puente de San Jaime hasta el puente de Coronas. Un paseo que hay que agradecer puesto que a partir de ese kilómetro 10 la cosa empieza a empinarse. A partir de la Pleta de Llosás entraremos en el terreno de la alta montaña. Y eso son ya palabras mayores. Cruzo el río Ésera por el antiguo puente de san Jaime y sigo la pista que discurre paralela al río hasta el embalse de Paso Nuevo. En la cola del embalse, antes del Plan de Senarta, está el cruce en el que la variante GR11.5  se separa de la ruta principal.

Sigo a la derecha por la ruta principal del GR11. En 5 minutos paso una fuente. Justo después sale una senda a la derecha con fuerte pendiente por la que se logra atajar una curva de la pista. La pista continúa durante varios kilómetros hasta el puente de Coronas, donde hay un refugio de pescadores. Durante el recorrido hay posibilidad de coger agua en alguno de los riachuelos que se atraviesan. Por esta pista circula un autobús los meses de verano, tiempo en el que no se permite el acceso en coche. Así que, para quien no quiera subir caminando estos diez primeros kilómetros, existe la posibilidad de ahorrarse esta primera parte. Dejo aquí el enlace de la web de Avanza y algunas imágenes con rutas, horarios y precios. Sigo por la pista remontando el valle de Vallibierna y hago la primera parada.

Hacia los ibones de Vallibierna

Después del descanso en el puente de Coronas, donde se han bajado algunos senderistas del autobús de las nubes, retomo el camino. Así que me pongo la pesada mochila a la espalda, miro de frente y prosigo en la Senda Pirenaica etapa 17, que ya ha dejado de ser tan cómoda como en la decena de kilómetros anteriores. Voy dejando atrás el valle de Vallibierna entre el bosque de pino que me rodea, para llegar al valle de Llosás y la zona conocida como Pileta de Llosás. A esta altura el pino negro casi ha desaparecido dando paso a los pastos de alta montaña. Por encima de estos, las pedreras y los afilados de las crestas del macizo de la Maladeta y el Aneto. Las vistas son magníficas. Disfrutar del pico más alto de los Pirineos en estos momentos es algo que cuesta expresar con palabras.

Desde este punto la senda deja atrás el bosque y asciende duro y vertiginoso hacia los ibones de Vallibierna, mostrando unas imágenes impactantes hacia cualquier lugar al que mires. Impresiona echar un vistazo hacia atrás y descubrir lo que ya hemos caminado. Así como asusta mirar hacia delante y comprobar que todavía queda mucho por ascender. Primero el ibón bajo de Vallibierna (2.428 m) y luego el ibón alto de Vallibierna (2.475 m) me dejan un respiro y me dan el último empujón hacia el collado del mismo nombre. Es imposible ir más a la derecha o a la izquierda para encontrar un sendero más cómodo. He entrado en el terreno de los grandes bloques de piedra y ya hay que ir con sumo cuidado. A partir del segundo ibón la pendiente se endurece, seguimos ascendiendo entre jadeos y resoplidos. Merece la pena el enorme esfuerzo.

Muy cerca del refugio del Cap de Llauset

Es muy duro caminar entre bloques, y más cuando llevas 14 kilómetros y unos 8 kilos a tus espaldas. Importante la ayuda de los bastones, pero todavía hay gente que se sorprende cuando me ve sin ellos. Me entorpecen el camino, tropiezo con ellos y prefiero ayudarme de mis brazos y mis manos cuando voy por estos tramos. La compañía de Sergio, mi amigo canario en estas etapas, me está sirviendo de una gran ayuda, ya no física sino mental. Gracias amigo, allá por donde estés recorriendo el mundo, sin ti estas jornadas hubieran sido mucho más duras. Un último esfuerzo y llegamos al collado de Vallibierna (2.732 m). Una parada aquí para disfrutar de las vistas es imprescindible. Cuando estás ahí arriba es cuando respondes a los que te preguntan en la ciudad ¿por qué te gustan tanto las montañas?

Después de deleitarnos con las vistas de los Pirineos, hacia atrás el pirineo aragonés y delante el catalán, iniciamos el descenso -entre bloques- con el refugio siempre visible, hasta llegar al fondo del valle. Han sido casi 9 horas de caminata pero todas y cada una de ellas disfrutadas al máximo. Sin duda alguna ha sido una de las mejores etapas de mi Senda Pirenaica, espectacular y fantástica. Durante toda la bajada tenemos la vista del ibón de Llauset (o estany del Cap de Llauset, por su cercanía a tierras catalanas). El refugio del mismo nombre no tiene pérdida desde que comenzamos el descenso. Ahora a disfrutar de un merecido descanso y a revivir la etapa en imágenes. Espero que os haya gustado y, al final, como siempre, os dejo la peli de esta etapa 17 de la Senda Pirenaica.