Senda Pirenaica. Etapa 11: Panticosa – Ref. de Bujaruelo

Senda Pirenaica. Etapa 11.
Senda Pirenaica. Etapa 11

Viernes, 27 de julio de 2018

El GR11 arranca en la parte sureste de los Baños. Entre el edificio del nuevo balneario y la «Casa Belio», donde parte una escalinata. Podéis reconocer el lugar por un gran letrero en la pared de una casa cercana que dice: «Restaurante La Fontana». Son los restos de unos edificios que formaron parte de la edad dorada de este balneario. El Gran Hotel, inaugurado en la denominada «belle époque», fue construido en 1896. Ha sido rehabilitado junto con el edificio del Casino, por el arquitecto Rafael Moneo, respetando su fachada original, catalogada de Interés Turístico Nacional. Me encuentro ante una gran subida. He madrugado porque la jornada es larga y los primeros kilómetros muy duros. Seis kilómetros en los que debo solventar mil metros de desnivel. Así que vamos a por ellos. Esta es la Senda Pirenaica etapa 11 y la afronto con gran entusiamo.

Al poco de partir llego a un cruce. La senda de la izquierda viene de los ibones de Bachimaña. La toman aquellos que quieren alargar la etapa anterior sin detenerse en el Balneario. La de la derecha, la mía, asciende en zigzag por terreno pedregoso entre el pinar. Espectaculares vistas hacia el Garmo Negro y los picos del Infierno. Hacia los 2.200 metros de altitud llego a una explanada atravesada por una tubería que viene del embalse de Brazato. La cruzo y sigo ascendiendo por la ladera de la izquierda. Hay agua por todos lados, por lo que puedes llenar tu botella. Utilizando el filtro Fair Cap, capaz de potabilizar el agua. Y que, además, por cada venta de un filtro de agua Faircap Mini, donan un filtro tamaño familiar a través de ONGs en países en desarrollo. Doble colaboración: con el medio ambiente y con personas que lo necesitan.

Senda Pirenaica. Etapa 11.

Panticosa a mis pies

Después de una dura subida llego al embalse de Brazato (2.380m). Con este día tan hermoso las vistas hacia cualquier parte son maravillosas. Desde la presa se observa una senda que asciende por la ladera norte del embalse. Un tramo que puede ser delicado si está nevado y que produce cierto vértigo. Cojo esta senda para en varios zig-zag ir ganando altura. El embalse de Brazato va quedando cada vez más abajo. Las sensaciones son estupendas. Las vistas, insuperables. Merece la pena el esfuerzo para disfrutar de estas imágenes. Por lo que paro en distintos momentos para admirar el paisaje. Estos momentos de soledad son los que más me apasionan cuando camino en las montañas. Otra subida dura, aunque más breve, hasta que al final de la pendiente aparecen los ibones Altos del Brazato.

Senda Pirenaica etapa 11

A la derecha se observa el collado de Brazato, todavía con algo de nieve a estas alturas del verano. Hacia allí me dirijo ahora a media ladera por una zona incómoda de canchales. Cualquier resbalón puede costarme caro. En la montaña siempre mucho cuidado, cuatro piernas y cuatro ojos. Llego, entre la nieve, hasta el Cuello Alto de Brazato (2.566m). De nuevo toca disfrutar de las impresionantes vistas: hacia el Oeste, el profundo valle donde se encuentra el Balneario de Panticosa; al otro lado, el valle del río Ara y el imponente Vignemale. El sendero deja al norte los rocosos picos de los Batanes y desciende por terreno incómodo por el barranco del mismo nombre. Bordeando los ibones de los Batanes. En la confluencia del barranco con las aguas del río Ara, nos juntamos con una variante del GR11 -no señalizada- que discurre directamente desde Bachimaña a los Batanes.

Senda Pirenaica. Etapa 11

El mítico Vignemale al fondo

Desde aquí aún queda un largo descenso siguiendo las aguas del río Ara, por senda entre prados, a los pies del macizo del Vignemale. Sin duda alguna el paseo es espléndido, yo solo en la montaña, sin más ruido que el del agradable viento que refresca mi cansancio. Unas vistas inmensas del paisaje, restos de ganado devorado por las aves carroñeras que sobrevuelan mi cabeza, cual película del oeste. La senda pasa al lado de una cabaña (refugio de Zerbillonar o Labaza) y continúa durante una hora más hasta llegar a una pista donde aparece otra en mejor estado. El sendero sigue descendiendo por prados interrumpidos por algún pequeño tramo de bosque y algún pequeño arroyo. Al cabo de unos minutos paso un tramo con barranco, protegido por una alambrada. A la derecha se abre el espectacular valle de Ordiso.

Senda Pirenaica. Etapa 11

Al llegar al valle de Ordiso, te encontrarás con un impresionante valle colgado, rodeado de picos y cascadas que descienden por las laderas. Es una ruta perfecta para los amantes de la naturaleza que buscan una caminata tranquila en un entorno espectacular y menos transitado del Pirineo. Hasta aquí llega una pista que sigo durante unos 45 minutos hasta pasar una curva de herradura a la derecha. El camino continúa por los prados de Laña Larga, junto al río, hasta el puente de Bujaruelo. Puente románico del siglo XIII, el cual además de servirle de paso a los peregrinos también era utilizado por los contrabandistas que transitaban en esa época por los Pirineos. El refugio de Bujaruelo es un oasis después de esta dura Senda Pirenaica etapa 11. Paso la noche aquí por 62€ la media pensión más el picnic, compartiendo la habitación con otra persona.

La peli de esta jornada

En San Nicolás de Bujaruelo nos encontramos el refugio de Bujaruelo, antiguo hospital de peregrinos. Este lugar fue construido originariamente en el siglo XII por la orden de monjes caballeros del Hospital de San Juan Bautista de Jerusalén, más conocidos como hospitalarios o sanjuanistas, que provenían del vecino valle francés de Gavarnie. Actualmente, es un moderno refugio con habitaciones y servicio de comidas. Desde este rincón pirenaico que invita al descanso, podemos realizar un sinfín de excursiones que nos permitirán contemplar unos paisajes con vistas espectaculares. Junto al refugio encontramos la ermita de San Nicolás, primer templo que hallaban los peregrinos tras cruzar el puerto de Bujaruelo o Gavarnie desde Francia a través del puente medieval de un solo ojo que hay a su lado. Mucha historia por estos parajes que estoy transitando.

Para finalizar, como siempre, dejo la peli de esta Senda Pirenaica, Etapa 11. Unas vistas espectaculares desde que salí del Balneario de Panticosa, con un tiempo estupendo. Cada día que pasa las imágenes que veo me impresionan más. Sigo diciendo que el Pirineo Aragonés sea quizás lo más bonito que haya en la Península Ibérica. Es una pena que pronto termine esta aventura. Así que merece la pena ver la pequeña peli que os he hecho. Y si te gusta, ya sabes, dame un like y suscríbete a mi canal de Youtube. Muchas gracias. Nos vemos en la siguiente etapa.

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