Los Pirineos

Senda Pirenaica

Una de las mejores formas de conocer y descubrir el Pirineo es realizar la Senda Pirenaica GR11. Una travesía que enlaza el mar Mediterráneo con el Cantábrico a lo largo de toda la cordillera. Más de 800 km y más de 40 etapas. No es una aventura fácil pero seguro que merece la pena. De eso no hay duda. Quizá sea un sueño que todo senderista debería realizar una vez en la vida.

De mar a mar atravesando los Pirineos.

El GR 11 conecta con la versión francesa de este sendero, el GR 10 francés (no confundir con el GR 10 español que va de Valencia a Lisboa), que recorre la vertiente norte de los Pirineos. El itinerario que enlaza ambos GR es conocido como GR-T o Enlace Transpirenaico a Les Salines y une el Mar mediterráneo y el océano Atlántico, desde Cataluña al País Vasco. Por lo que esta conexión permite pasar de un GR a otro, a lo largo del camino, eligiendo la vertiente que más apetezca. En este caso, los más experimentados también pueden optar por realizar la Alta Ruta Pirenaica (HRP, Haute Route Pyreneenne) que va saltando del GR 10 francés al GR 11 español buscando las cotas más altas.

Sus caprichos geológicos albergan un clima que puede desde acariciarte suavemente hasta sepultarte con el más duro e inhóspito de los ambientes. Sus cumbres, alturas, relieves imposibles, nieves y hielos, preservan bosques autóctonos, criaturas asediadas y aisladas, vida salvaje que se resiste a perder la inocencia. La complicidad de estas montañas, de la mano del clima rudo, su relieve, han forjado siglos de cultura, de folclore, de tradiciones, de leyendas que han ido creciendo a la sombra de las alturas, al abrigo del valle y del pueblo, en el calor de la borda, del caserío, de la masía. Un amor odio que ha cautivado a románticos exploradores, científicos, soñadores, condes; a intrépidos y visionarios escaladores, entusiastas pirineistas; a gente combativa que no se han rendido ante la dureza de sus montañas amadas.

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