Las Hurdes

Miércoles, 25 de abril de 2018

«. . . Si en todas partes del mundo el hombre es hijo de la tierra, en Las Hurdes la tierra es hija de los hombres». Miguel de Unamuno.

Las Hurdes.

Las Hurdes empieza donde acaba la fantasía del sueño. Parajes inundados de naturaleza, color y vida, que dan a la comarca una singularidad difícilmente irrepetible e inigualable. Entre valles y colinas, el sol y el agua dibujan paisajes de coloridos intensos en cada una de las estaciones. Llegando a su máximo esplendor al eclosionar la primavera. Largos y espesos son los silencios que se extienden por la historia de esta comarca. Esto hace que sea un lugar de leyendas y tradiciones que sus gentes se resisten a perder en pro de una historia pasada y una identidad propia. En este artículo os voy a mostrar tres lugares mágicos: el chorrito de Ovejuela, el chorro de la Meancera y el meandro del Melero. Vamos con ellos.

El chorrito de Ovejuela.

Para disfrutar del Chorrito de Ovejuela o la Cascada del Chorrituelo debemos llegar hasta Ovejuela. Una pequeña alquería perteneciente a la localidad de Pinofranqueado, en Las Hurdes (Cáceres). Un encantador poblado de apenas 100 habitantes, de los más antiguos de la comarca. Aún conserva las excelencias de la arquitectura popular hurdana con sus viviendas construidas en piedra pizarra y adobe.

Las Hurdes.
Las Hurdes.

Allí se encuentra la espectacular Cascada del Chorritero. A la que sólo podemos llegar a pie por una ruta de baja dificultad, en aproximadamente 45 minutos. Y en la que encontrarás al llegar un inmenso salto de agua de 70 metros de altura. Una ruta sencilla, bien señalizada y que podemos hacer con toda la familia. Para llegar al final al hermoso premio de la cascada. Donde, si vas en época de calor, pegarte un baño en la base de la misma. Lamentablemente la accesibilidad es complicada para ir en silla de ruedas o con carritos de bebés. Algo que se podría solucionar si se invirtiera en su adecuación.

Las Hurdes.

He de aclarar aquí algo importante que tiene que ver con el nombre de las rutas, sendas, cascadas, chorros… que dan a los lugares que por aquí están. Mirando por internet puedes llegar a liarte y confundirte con los distintos nombres que dan a esta cascada: chorritero, chorrituero, chorrituelo… Todos estos nombres se refieren a la misma cascada. Como decía antes, partiendo de Ovejuela la ruta nos conduce a través de un recorrido de 1,8 km. El cual tendremos que desandar a la vuelta, salvando un desnivel de apenas 92 metros. Que nos permite, con una suave pendiente, acceder al espectacular salto de agua, de 70 metros de altura que vierte su caudal al charco de la Tinaja.

Durante el trayecto, disfrutaremos de la belleza de los huertos en bancales. A los que aquí se llaman «gavias». Los veremos alrededor de los meandros del río de Ovejuela. Que culebrea a nuestro paso ofreciéndonos la contemplación de rincones de sorprendente belleza.

Aunque hay que decir que el verdadero espectáculo es el de la famosa cascada. El cual lo puedes apreciar mejor en la pequeña peli que he hecho de esta ruta. Espero que te guste y te refresque, merece la pena.

El chorro de la Meancera.

Vuelvo a la carretera y me dirijo al norte, regreso a la EX-204 y tomo dirección hacia Pinofranqueado, paso por Caminomorisco, Cambroncino, Vegas de Coria, Nuñomoral y más pueblos hasta llegar a El Gasco, en pleno corazón de Las Hurdes.

Las Hurdes.

En pleno corazón del macizo montañoso de Las Hurdes, se encuentra Nuñomoral, municipio al que pertenece El Gasco. A las afueras de esta alquería es donde podemos observar esta maravilla de la naturaleza que es el Chorro de la Meancera. Se trata de un salto de agua en varios escalones con una caída de cien metros. Realmente impresionante. Para llegar allí puedes hacer la ruta del Chorro de la Meancera. Que sale de la plaza de El Gasco y recorre 3 km hasta el salto, en un recorrido sin gran dificultad. Cuando llegues al chorro, siguiendo este camino podrás acceder a la misma base de la cascada, colándote por la pequeña garganta que forma el arroyo de la Meancera. Si puedes, dicen que esta ruta es mucho más bonita si se hace en los meses de lluvia, porque la cascada lleva más agua.

Las Hurdes.

El Gasco tiene apenas 150 habitantes, la carretera que nos lleva hasta este pueblo termina allí mismo. Os aconsejo visitar el Centro de Interpretación de la Casa Hurdana. Una reconstrucción tanto por fuera como por dentro de la vivienda típica de Hurdes. Y después a caminar por una ruta sencilla, corta y accesible para todo el mundo. Buena parte de la ruta está acondicionada y se puede realizar en familia, con niños. Lamentablemente no para aquellos que vayan en silla de ruedas.

Esta ruta se puede hacer en cualquier época del año, pero es recomendable en primavera, verano y otoño, ya que en la parte más fría del invierno puede resultar un poco peligrosa. La pega del verano, aparte del calor, es que el chorro del agua puede ser muy escaso. La ruta, como digo más arriba,  tiene una dificultad baja pero hay tramos en los que hay que cruzar el arroyo y otros transcurren entre rocas y cantos. Como siempre digo en estos casos, el sentido común y la prudencia son los mejores consejeros para evitar una torcedura de tobillo o una caída. La cascada no es visible durante el recorrido. Al estar escondida, sólo cuando estamos prácticamente a unas decenas de metros, nos sorprende el sonido del agua y la vista del impresionante salto de agua.

Ninguna foto puede reflejar la belleza y lo espectacular del Chorro de la Meancera y el entorno en el que se encuentra. Es una experiencia maravillosa. El caudal de agua del chorro dependerá de la época en que la visitemos. Lo ideal es realizar la visita después de una temporada de lluvias en la zona, para verla en todo su esplendor. Por eso he aprovechado yo estos días de calma después de tanta lluvia y podéis ver la cantidad de agua que cae. El viento forma a veces una cortina de lluvia fina que da lugar a efectos de luz y arcoiris. Pero todo se ve mejor en la pequeña peli que hice de esta ruta, os la dejo después de las últimas fotos.

El meandro del Melero.

Y, por último, pasando de nuevo por la EX-204, llego a Riomalo de Abajo, en el límite de dos provincias y dos comunidades autónomas. No podemos olvidarnos de que este meandro está en territorio de Castilla y León, concretamente en la provincia de Salamanca. Pero en Las Hurdes, saliendo por Riomalo de Abajo y tomando una carretera parte asfaltada y parte tipo pista forestal (aunque accesible a todo tipo de vehículos), se encuentra el balcón perfecto para vislumbrar este fenómeno natural. En el que el Alagón da una vuelta sobre sí mismo para engullir una isleta repleta de árboles (Isla de Romerosa). Su nombre, mirador de La Antigua. Digamos pues que el palco de honor del meandro del Melero es 100% hurdano, pero el protagonismo salmantino. Aunque, la verdad, poco importa cuando estamos ante uno de los paisajes más bellos de toda España.

Las Hurdes.

Podría poner más fotos del meandro, me quedé un buen rato observando perplejo esta vista, pero no es necesario. Creo que en estas tres se puede apreciar la belleza de este lugar, con la nieve todavía al fondo. Nieve, quizás, de la estación de esquí de La Covatilla, en la sierra de Gredos. Eso si, os recomiendo que vayáis por la tarde, cuando la luz del sol queda a un lado o detrás; por la mañana tendremos el sol de cara y las fotos no quedarán muy bien. En este caso si podemos decir que a este balcón puede llegar cualquier persona. Turismo inclusivo a tope.

También podemos aprovechar, como hice yo, a caminar un poquito por los alrededores, más cerca del meandro. El río llevaba bastante agua, influido por el embalse de Gabriel y Galán que estaba a un alto porcentaje de su capacidad. A pocos metros está la Verea de los Pescadores, por la que podemos dar un pequeño paseo de 4 o 5 kilómetros para desentumecer los músculos del largo rato parados en el mirador de la Antigua.

Podría seguir con más fotos, más palabras y más pelis como la que dejo a continuación. Pero sólo puedo deciros que lo mejor es venir a Las Hurdes. Fijaos lo que yo he visto en una sola jornada y queda mucho por ver. Un fin de semana en esta comarca es una auténtica maravilla. En cualquier alojamiento rural de los que hay por la zona y en cualquier localidad de las que forman parte la tierra hurdana. Aquella que Luis Buñuel hizo famosa con su película «Tierra sin pan» y a la que yo denominaría «Tierra con agua«. Impresionante.

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